“Toda mi teología, toda mi ciencia, ¡es el amor!”

“A veces, ¡envidio a los que tienen la dicha de estudiar la Teología! Pero la oración, la divina contemplación, ¿no rebasa en mucho en conocimiento, en amor, en fuerza, los estudios más profundos?

La experiencia es más profunda, más luminosa, más fecunda que la ciencia.

Para mí, toda mi teología, toda mi ciencia, es el amor, ¡la unión de mi alma a Dios por Jesucristo, con la Santísima Virgen! ¡Ni más ni menos!

 

Marthe Robin, 22 enero 1930. Prends ma vie Seigneur, du P. Peyret, p 190.

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