¿Te has dado cuenta de que aquellas palabras de Jesucristo, «Sin mí no podéis hacer nada», no acaban de ser vividas en nuestra vida? Precisamente por eso, nuestro corazón se mantiene raquítico. Es urgente que Él intervenga. Nosotros no nos movemos por una idea, quien mueve nuestra vida es una Persona, Jesucristo. Por eso es esencial que lo dejemos entrar en nuestra vida. Nosotros no somos el centro, Él es el centro. Él es quien, cuando entra en nuestra existencia, nos descentra. Ponerlo en el centro es fundamental para tener su corazón y para lograr las dimensiones y los movimientos del mismo. Sin Jesucristo nos quedamos en los arrabales de los problemas, en lugares donde no se puede transformar nada; es urgente que permitamos que nos reubique el Señor.

Carlos, Cardenal Osoro, Arzobispo de Madrid  https://www.archimadrid.org/index.php/arzobispo/cartas

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