EL AYUNO SE ADORNA CON EL AMOR

03/28/2013

Qué espléndido es el ayuno
que se adorna con el amor
Parte generoso tu pan con quien tiene hambre
Si no, el tuyo no es ayuno sino ahorro».

Con este canto de las Vísperas del martes de Cuaresma, la liturgia maronita, embebida de la teología de los padres siríacos, vincula estrechamente el ayuno y la Cuaresma con la caridad. En un tiempo en el que el ayuno para muchos es de hecho una forma de dieta, la Iglesia que enseña a través de la liturgia recuerda que el ayuno cristiano es mucho más que la abstención de alimentos.

El apóstol Pablo no tiene dudas sobre el hecho de que la caridad sea la corona de las virtudes cristianas, y un ayuno no embellecido por el esplendor de la caridad es vano. Y el apóstol Juan aclara que la piedra de toque de la verdadera caridad es la practicidad y la concreción, por eso exhorta: «Hijitos, no amemos de palabras ni con la lengua, sino con obras y en la verdad» (1 Gv 3,18).

«A quien necesita da lo que te sobra
Y experimentarás la fecundidad de la Cuaresma
Canta el ayuno con dos bocas: ¡Una boca que ayuna!
Y ¡otra que goza gracias a tu don!»

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