La generación más preparada de nuestra historia, en muchos casos, tiene que hacer las maletas y marcharse de España para poder trabajar y alcanzar sus metas. Es nuestro deber  como cristianos que esta generación no se aleje de la Iglesia. Debemos acercarlos y que se sientan miembros de ella. La Iglesia no es algo arcaico, caduco o trasnochado, es algo vivo, sólo falta que las nuevas generaciones le den una oportunidad y nosotros se la demos a ellos. Cerrarse es una mala opción, hay que abrirse y compartir.

Hace unos día en la universidad donde imparto clases la gran mayoría de los alumnos manifestó que no iba a misa y que estaban alejados de la Iglesia. Sus caras expresaban asombro ante mi pregunta:   – ¿Vais a misa?  Los alumnos quedaron, en un principio, callados era una pregunta incómoda; daba la sensación como si la religión fuera cosa del pasado, como si Jesús fuera cosa del pasado, y sin embargo, está más presente que nunca. El hijo de Dios también rompió los esquemas de su tiempo y hoy sigue rompiéndolos. En un mundo donde las redes sociales marcan la vida de muchas personas y es sinónimo de avance, Jesús es el máximo exponente del avance para los cristianos. Jesús también hecho las redes y cambió el mundo. Él es la fuerza que mueve nuestras vidas.    Antonio Vaquerizo

Dejar una respuesta