
AVE MARÍA
ABRIL MES DE LA ALEGRÍA DE PASCUA
Si algo caracteriza al mes de abril de todos los años es que es el mes Pascual por excelencia. Se podrá retrasar algo la Cuaresma y la Semana Santa por el plenilunio de primavera, pero siempre algún día de abril es Pascua. Se pone de acuerdo la naturaleza en el hemisferio norte para empezar a presentar sus mejores galas a la memoria de la mayor gala que Dios ha podido conceder al hombre, el envío de Su Hijo Único para la salvación del Genero Humano.
Redención y Creación se unen con lo mejor de si mismas y se ponen a la altura del hombre.
¿Vamos a ser tan ciegos y necios para no ver y agradecer lo que se ha hecho por cada uno de nosotros? ¿No vamos a poner nosotros lo mejor de nosotros mismos para adornar todas esas Gracias que la Trinidad nos ha concedido? Lo mejor de nosotros mismos no viene de lo que tenemos, Dios nos lo doy y solo somos administradores, viene de lo que podemos ser para nuestros hermanos. Seremos agua para que ellos crezcan, tierra para que se apoyen sus raíces o el aire para que puedan respirar, pero siempre servidos en vasijas humildes de cariño, fraternidad y humildad para que nuestras aristas, contaminaciones y pedrezuelas afecten a los árboles grandiosos que son las lamas de nuestros hermanos para Dios. Nuestra Señora lo dio todo, Cuerpo, Inmaculado Corazón y su propia sangre para que Dios se encarnara. Nosotros regalemos también todo lo nuestro, cuerpo, corazón y vida para que cada abril sea Pascua para todos los que se crucen en nuestra vida. Solo así se alcanza la verdadera felicidad. Feliz Pascua.
Manuel L. García Sancet