MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

 

AVE MARÍA

MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Junio es el mes donde empieza el calor en el hemisferio norte. El calor de verdad, el que
apunta más al verano que a la primavera. Así, el Sagrado Corazón de Jesús, inflamado por Su
infinito Amor hacia nosotros quiere revivirnos con ese dulce e intenso calor. Este año de
llama este Sagrado Corazón a que veamos con más fe la Humilde Corporeidad de Cristo. Nos
indica que se hizo carne, que se hace visible y palpable, como pidió el apóstol Tomás. Pero
aún más, se hace visible en Su Iglesia y en la visita a España de Su Vicario, el Papa. Viene a
confirmarnos en la fe de Jesucristo. Nos lo trae el Espíritu Santo. Hagamos de estos días y de
su magisterio amoroso la llamada mas cercana que el propio Cristo nos hace a cada uno de
nosotros. Al igual que hizo Nuestra Señora en Su Inmaculado Corazón, que también
celebraremos, digamos este mes de junio, “Hágase en mi según tu Voluntad” a las propuestas
de León XIV. Viene Pedro a España. Feliz y santo mes de junio. Avemaria.

Manuel García




ROSARIO EN ERMITA SAN ISIDRO

 




NOVENA Y FIESTA DE SANTA GEMA

 




MES DE MARIA MES DE LA ALEGRÍA

‘Mes de mayo, mes de María’, carta dominical del arzobispo de Sevilla para el 3 de mayo

AVE MARÍA

MES DE MARIA MES DE LA ALEGRÍA

Si algo tiene la fuerza de la primavera es el rebrotar de la naturaleza que parecía dormida en
invierno. Hasta las alergias despiertan con alegría, valga el juego de letras. Pero es cierto que
todo parece renacer de nuevo, con una fuerza que el ser humano solo puede contemplar
admirado de su vigor. Cada noche los árboles reverdecen se llenan de colores, la hierba
callada y humilde crece sin pausa y los animales crían a sus vástagos y adornan el paisaje,
Esa fuerza que tiene intrínseca la Madre Naturaleza, también y de forma especial y eximia la
tiene Nuestra Señora y en mayo la celebramos con especial mimo admirando esa fuerza
inusitada que es capaz de devolver la alegría a cualquier alma que acabara de estar pasando
por la hibernación estacional. Empieza el mes con la festividad de su santo esposo José en su
calidad de obrero y sostén de la familia en silencio y contemplación y termina con la Visitación
de Nuestra Señora donde pone de relieve que todo lo acontecido en su persona es para
ponerlo al servicio de sus familiares, la Iglesia. Ejemplo de alegría, abnegación, disponibilidad y
entrega.
Reconozcamos este mes como Nuestra Señora llega hasta cada uno de nosotros en una
Visitación personal y dispongamos la casa de nuestro corazón para recibirla con algo mejor que
un pesebre donde Ella pueda hacer crecer con la fuerza del riego de la Eucaristía nuestras
mejores flores para adornar las vidas de nuestros hermanos y de toda la Iglesia. seamos
primavera para todos los que encontremos este mes en todos nuestros ambientes, La
primavera del corazón no se queda solo en una casa o un barrio, es para todos. Repartámosla
y sepamos disfrutarla. Avemaria.

Manuel García