LO IMPORTANTE PARA UN POLITICO

Permítanme que comience mis reflexiones sobre los fundamentos del derecho con un breve relato tomado de la Sagrada Escritura. En el primer Libro de los Reyes, se dice que Dios concedió al joven rey Salomón, con ocasión de su entronización, formular una petición. ¿Qué pedirá el joven soberano en este momento tan importante? ¿Éxito, riqueza, una larga vida, la eliminación de los enemigos? No pide nada de todo eso. En cambio, suplica: «Concede a tu siervo un corazón dócil, para que sepa juzgar a tu pueblo y distinguir entre el bien y mal» (1 R 3,9). Con este relato, la Biblia quiere indicarnos lo que en definitiva debe ser importante para un político. Si deseas el texto completo:

Discurso del Papa Benedicto XVI en el Parlamento Alemán.




REFLEXIONES LUMINOSAS DE BENEDICTO XVI

Reflexiones luminosas ofrecidas por Benedicto XVI, 
en el ejercicio de lo que muchos han calificado como 
una «pastoral de la inteligencia»:

+ «Donde Dios no ocupa el primer lugar, corre peligro la dignidad del hombre».

+ «Cuando el hombre se aparta de Dios, no es Dios quien le persigue, sino los ídolos».

+ «Una fe que nosotros mismos podemos determinar, no es en absoluto una fe».

+ «La razón no se salvará sin la fe, pero la fe sin la razón no será humana».

+ «Cuando la política promete ser redención, promete demasiado. Cuando pretende hacer la obra de Dios, pasa a ser, no divina, sino demoníaca».

+ «El laicismo se está convirtiendo en una ideología autoritaria e intolerante».

+ «No es la ciencia la que redime al hombre. El hombre es redimido por el amor».

+ «Hay quien afirma que el respeto a la libertad del individuo hace que sea erróneo buscar la verdad. Pero, ¿qué objeto tiene entonces la libertad?».

+ «Las cuentas sobre el hombre, sin Dios, no cuadran; y las cuentas del universo, sin Dios, tampoco cuadran».

+ «La cultura de Europa nació del encuentro entre Jerusalén, Atenas y Roma; del encuentro entre la fe en el Dios de Israel, la razón filosófica de los griegos y el pensamiento jurídico romano».




LA MISERIA Y LA MISERICORDIA

Únicamente quedaron dos, la miseria y la misericordia, pues dice:
«Y quedó solo Jesús, y la mujer». 
Yo creo que aquella mujer se quedó aterrada,
porque esperaba ser castigada por Aquél 
en quien no se podía encontrar culpa alguna.
Mas Aquél que había rechazado a sus adversarios 
con la lengua de la justicia,
levantando hacia ella sus ojos de mansedumbre, le preguntó: 
«¿ninguno te ha condenado?»
Dijo ella: «ninguno, Señor». 
Hemos oído antes la voz de la justicia;
oigamos ahora la voz de la mansedumbre: 
«Yo tampoco te condenaré».
¿Qué es esto, Señor? ¿Fomentas los pecados? 
No, en verdad. Véase lo que sigue:
«Vete, y no peques ya más». 
Luego el Señor condenó, pero el pecado, no al hombre.
Porque si hubiese sido fomentador del pecado, hubiese dicho: 
«vete, y vive como quieras;
tranquila que yo te libraré del castigo y aún del infierno, 
aun cuando peques mucho».
Pero no dijo esto. 
Fíjense los que desean la mansedumbre en el Señor,
y teman la fuerza de la verdad, 
porque el Señor es a la vez dulce y recto. 
(San Agustín)




COMO PAPEL ARRUGADO

Mi carácter impulsivo, cuando era niño, me hacía reventar en cólera a la menor provocación. La mayor parte de las veces, después de uno de estos incidentes me sentía avergonzado y me esforzaba por consolar a quien había dañado.  Un día mi maestro, que me vio dando excusas después de una explosión de ira, me llevó al salón y me entregó una hoja de papel lisa y me dijo: ¡Estrújalo!

Asombrado, obedecí e hice con él una bolita. Ahora -volvió a decirme- déjalo como estaba antes. Por supuesto que no pude dejarlo como estaba, por más que traté, el papel quedó lleno de pliegues y arrugas.

El corazón de las personas -me dijo el maestro- es como ese papel. La impresión que en ellos dejas, será tan difícil de borrar como esas arrugas y esos pliegues.

Así aprendí a ser más comprensivo y más paciente; cuando siento ganas de estallar, recuerdo ese papel arrugado.

Recuerda: Lo que de tu boca sale, del corazón procede. Aprendamos a ser comprensivos y pacientes. Pensemos antes de hablar y de actuar.




BODAS DE CANA

Los de las bodas de Caná es, por así decirlo, "el comienzo de los signos" (Jn. 2,11), o sea el primer milagro realizado por Jesús, con el cual Él manifestó en público su gloria, provocando la fe de sus discípulos. Recordemos brevemente lo que sucedió durante la fiesta de las bodas en Caná de Galilea. Sucedió que el vino se agotó, y María, la Madre de Jesús, se lo hizo notar a su Hijo. Él le respondió que aún no era su tiempo; pero luego atendió la solicitud de María, e hizo llenar con agua seis tinajas grandes, y convirtió el agua en vino, un vino excelente, mejor que el anterior.

Con este "signo", Jesús se revela como el Esposo mesiánico, que vino a establecer con su pueblo la nueva y eterna Alianza, según las palabras de los profetas: "Como se regocija el novio por la novia, así tu Dios se regocijará por ti" (Is. 62, 5). Y el vino es símbolo de esta alegría del amor; pero también alude a la sangre que Jesús derramará al final, para sellar su pacto nupcial con la humanidad. (…)

Justo esta semana, de 18 al 25 de enero, se celebra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, un momento siempre grato a los creyentes y a las comunidades, que despierta en todos, el deseo y el compromiso espiritual por la plena comunión. En tal sentido, fue muy significativa la vigilia que pude celebrar hace un mes en esta Plaza, con miles de jóvenes de toda Europa, y con la comunidad ecuménica de Taizé: un momento de gracia en el que experimentamos la belleza de formar en Cristo una sola cosa.

Benedicto XVI  en el rezo el tradicional Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro.