«La libertad está en nosotros»

Día 26 de enero, jueves

Cine Alcalá Artesiete

Dirección Centro Comercial Alcalá Norte,  C/Alcalá, 414

Cómo llegar Mapa

Transporte Metro Ciudad Lineal L5. Bus 4, 38, 48, 70, 77, 104, 105 y 109

Horarios 16:00 h, 18:15 h. y 20:30 h

Se llama La libertad está en nosotros y es un inteligente, respetuoso y apasionado alegato en favor de la libertad religiosa. Su protagonista es Jerzy Popieluszko, polaco, sacerdote, contemporáneo de Juan Pablo II, capellán del sindicato Solidaridad, héroe para sus conciudadanos, paradigma católico de la lucha contra la tiranía, mártir y beato. El Padre Popieluszko fue torturado y asesinado por el Gobierno comunista polaco y casi 30 años después, su vida en forma de película llega a España de la mano de otra institución ejemplar, Ayuda a la Iglesia Necesitada, que patrocina el pre estreno. La recaudación de este preestreno se destinará a la campaña que Ayuda a la Iglesia Necesitada está llevando a cabo en India bajo el lema Con los católicos de India, país en el que, como en la Polonia del Padre Popieluszko, los creyentes se han convertido en  mártires.

       Del Padre Popieluszko dijo Juan Pablo II:

«Es el patrono de nuestra presencia en Europa a causa del ofrecimiento de su vida, así como Cristo; como Cristo tiene el derecho de ciudadanía del mundo, tiene el derecho de ciudadanía de Europa, puesto que dio la propia vida por todos nosotros.»

Y aquí tienes un trailer de la película:
 




POPIELUZSKO, LA LIBERTAD ESTÁ ENTRE NOSOTROS

Preestreno del filme sobre el mártir polaco en favor de Ayuda a la Iglesia Necesitada


Popieluzsko, la libertad está entre nosotros, es el título de la película que será objeto de un preestreno benéfico en cinco ciudades españolas.

Esta película, que ya ha sido vista por más de 1,3 millones de espectadores, en Polonia, cuenta la historia real de un sacerdote polaco mártir, beatificado el 6 de junio de 2010, y de muchos católicos de a pie que supieron jugarse todo por sus convicciones creyentes y sus aspiraciones de justicia y libertad.

El padre Jerzy Popieluszko, beatificado por Benedicto XVI en 2010, nació el 14 de septiembre de 1947 en el seno de una familia humilde, en un pequeño pueblo del nordeste de Polonia. Con precaria salud, resistió, siendo seminarista, la dura "reeducación socialista" a la que eran sometidos todos los seminaristas durante los dos años de servicio militar obligatorio. Allí se convirtió en un líder espiritual y moral entre sus compañeros seminaristas.

Tras su ordenación en 1972, acompañó a los estudiantes de medicina de Varsovia como capellán, y al personal sanitario como sacerdote responsable en la diócesis de Varsovia. Fue miembro del Consejo Nacional para la Pastoral de la Salud. A partir de agosto de 1980 comenzó su trabajo apostólico con los obreros, acompañando activamente a los trabajadores del recién creado sindicato obrero católico Solidarnosc (Solidaridad) en sus protestas.

Los obreros de la empresa siderúrgica más importante de Varsovia se unieron solidariamente a los astilleros de Gandsk y pidieron al primado Wyszynski, que les enviara un sacerdote para que celebrara el domingo la misa a los obreros encerrados. Se encomendó esta labor pastoral al padre Popieluszko, de 33 años. Organizó catequesis para los obreros; asistió a los procesos penales contra los dirigentes del sindicato Solidaridad; aseguró la protección a sus hijos y a sus familias y organizó para ellos otros servicios. Su casa era lugar de encuentro y de reunión para los obreros perseguidos, los que sufren, y las víctimas de la represión comunista.

A partir de enero de 1982, organizó las llamadas «Misas por la Patria», ofreciendo en sus homilías indicaciones de orden espiritual y moral en respuesta a los problemas sociales, políticos y morales del momento. Ofrecía una respuesta de fe ente las injusticias, las torturas y la violación de los derechos humanos fundamentales, ante el ateísmo y la inmoralidad impuestos, ante el sometimiento y la violencia que sufría el pueblo. Se convertía, así, en uno de los líderes espirituales y morales más representativos de la resistencia de Polonia al comunismo.

El padre Popieluszko fue brutalmente asesinado el 30 de octubre de 1984. A su entierro asistieron el primado de Polonia, numerosos obispos, más de mil sacerdotes, diplomáticos y más de trescientos mil compatriotas, entre ellos Lech Walesa y los representantes de Solidaridad, declarado ilegal, llegados de toda Polonia.

Las ciudades de Barcelona, Toledo, Sevilla, Valencia y Madrid acogerán en los próximos días este preestreno nacional de la película Popieluzsko, la libertad está entre nosotros, que llegará a las salas comerciales de toda España el día 27 de este mes. El preestreno está organizado por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) y por diferentes entidades de las ciudades que acogen el preestreno.

En Barcelona el preestreno será el próximo jueves 19 de enero; al día siguiente, en Toledo, mientras que Valencia y Sevilla lo acogerán el miércoles 25 y finalmente, en Madrid, será el jueves 26.

Los espectadores que asistan al preestreno en España de Popieluzsko colaboran a financiar proyectos pastorales que AIN lleva a cabo en el estado indio de Orissa.

Para saber más: 

Tomado de:    





Si estamos unidos, Jesús está entre nosotros

Si estamos unidos, Jesús está entre nosotros. Y esto vale. Vale más que cualquier otro tesoro que pueda poseer nuestro corazón: más que una madre, que un padre, que los hermanos, que los hijos.

Vale más que la casa, que el trabajo, que la propiedad; más que las obras de arte de una gran ciudad como Roma, más que nuestras ocupaciones, más que la naturaleza que nos rodea, con las flores y los prados, el mar y las estrellas; más que nuestra alma.
Él es quien, inspirando a sus santos con sus eternas verdades, hizo época en toda época.
También ésta es su hora: no la de un santo, sino la de él; de él entre nosotros, de él viviente en nosotros, que construimos –en unidad de amor– su Cuerpo místico.
Pero es preciso dilatar a Cristo, hacerlo crecer en otros miembros; hacerse como él, portadores del Fuego.
Hacer uno de todos y en todos, el Uno.
Vivamos momento a momento en la caridad la vida que él nos da.
El amor fraterno es el mandamiento básico. Por lo cual todo vale en tanto es expresión de sincero amor fraterno. Nada vale de todo lo que hacemos si en ello no se da el sentimiento de amor por los hermanos; porque Dios es Padre y tiene en su corazón siempre y sólo a sus hijos.

Chiara Lubich
(De La doctrina espiritual)




JESUS ES EL SOL DE LA HUMANIDAD

Oración del Ángelus en San Pedro

Con ocasión de la solemnidad de la Epifanía del Señor el santo padre Benedicto XVI se asomó para recitar la oración mariana del Ángelus con los fieles y peregrinos que concurrieron a la plaza de San Pedro. 

«Celebramos hoy la solemnidad de la Epifanía del Señor. Es una fiesta muy antigua, que tiene su origen en el Oriente cristiano y pone de relieve  el misterio de la manifestación de Jesucristo a todas las gentes, representados en los Magos que vinieron a adorar al Rey de los Judíos recién nacido en Belén, como narra el Evangelio de Mateo (cfr 2,1-12)», dijo Benedicto XVI, antes de la oración mariana.

«Esa ‘nueva luz’ que se ha encendido en la noche de Navidad comienza hoy a resplandecer sobre el mundo, como lo sugiere la imagen de la estrella, una señal celeste que atrajo la atención de los Magos y que los guió en su viaje hacia la Judea», añadió. Pero, más allá de su posición geográfica, explicó el santo padre, «para todos los pueblos vale la palabra de Cristo: ‘Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida’. Jesús es el sol que aparece  en el horizonte de la humanidad para iluminar la existencia personal de cada uno de nosotros, y para guiarnos a todos juntos hacia la meta de nuestro peregrinar, hacia la tierra de la libertad y de la paz, en la cual viviremos por siempre en plena comunión con Dios y entre nosotros».




LA NAVIDAD UNA REVOLUCION

La Navidad como revolución

Las palabras de Igino Giordani, de una sorprendente actualidad, nos guían en el camino hacia la Navidad.

La Navidad es considerada  por la mayoría como una gran fiesta entre tantas, más suntuosa que sagrada, por ende es bueno volver a algunos de los aspectos más auténticos de este evento.

Hay un contraste abismal entre el nacimiento de un potente de la tierra, como lo soñaba y realizaba el mundo antiguo, y el nacimiento oscuro e ignorado de Jesús; un contraste que ya de por sí caracteriza su infinita originalidad, inesperada, un Cristo – rey, que nace de una pobre mujer, en un establo, en el frío y la desnudez. No resulta que sea realmente un Dios.

Un inicio de una revolución así no prevé el aspecto de la soberbia: sino de la humildad, para llevar al cielo a los hijos de Dios, empezando por quienes comían y dormían al descubierto: los esclavos, los desempleados, los forasteros: la plebe.

Con ese infante nació la libertad y el amor. Este es el inmenso descubrimiento. El amor universal que Él nos enseñó apunta a hacer desaparecer un sistema de convivencia formado en gran parte por la prepotencia política, el abuso de la autoridad, la usura ociosa, el desprecio del trabajo, la degradación de la mujer, la envidia corrosiva, base sobre la cual se implanta el régimen sobre millones de esclavos, es decir seres sin derechos, auténticos vivientes muertos.

Lógicamente para las personas inscritas en este sistema este anuncio es una locura: cosa de galera y de patíbulo. Él lo sabe: "Serán odiados por todas las naciones por causa de mi nombre".

Bienaventurados los pobres que se vuelven pobres para ayudar a los miserables. "Bienaventurados ustedes que ahora tienen hambre… pero ¡ay de ustedes ricos!".

Imagínense la furia, el escándalo de estos, para quienes el dinero era el sumo bien y signo de la bendición de Dios, ellos que asesinaban y asesinaban para adquirir hectáreas y hectáreas, y desencadenaban desórdenes demagógicos y terminaban enfermos del hígado o con infarto con tal de aumentar el capital. "Amen a sus enemigos, hagan el bien a quien los odia… A quien te pega en la mejilla, preséntale la otra… Da a quien te exige y a quien te pide de lo tuyo no le pidas que te lo devuelva… Fue dicho por los antiguos: no matarás: quien mate será llevado a juicio. Pero yo les digo que todo aquél que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal…".

La máxima parecía y parece perjudicial para el honor de los soldados y de las industrias bélicas; porque no odiarse con el hermano equivale a ponerle fin a las luchas, las facciones, la violencia. Dicha máxima haría de la sociedad -¡pobres nosotros!- una cohabitación pacífica.

La vida, en paz, consentiría hacer de cada día una Navidad. Y esta es la revolución de Cristo: hacernos renacer continuamente contra la maldición de la muerte.

Por lo tanto el máximo mandamiento –Él lo dijo- es amar al hombre; que es amar a Dios. Amar al otro hasta dar la vida por él y no odiarlo hasta matarlo.

Esto, en síntesis, es el significado de la Navidad nueva de la humanidad, establecida para permitirle remontarse a la divinidad. Revisión del pasado, fin de las guerras, de las pasiones indecentes, de la avaricia; inicio del amor universal, que hace "de todos uno", y no admite divisiones de casta, clase, política… con su vida y con su muerte, Jesús predica y  enseña la vida.

Pero los malos no quieren la vida: quieren la muerte. Y por ello han trabajado con intensidad concorde, hoy con las armas atómicas, la intoxicación ecológica, la anarquía en la distribución del petróleo y de los víveres, preparan el fin de la humanidad.

Muchos se ilusionan divirtiéndose con mitologías. Aman la paz, pero intentan tratados bélicos; buscan la igualdad económica, y con el odio de clases alimentan las diferencias; desencadenan desórdenes y huelgas no necesarios con los que dañan a la gente común, suscitando en estos años, como en 1920-22, el deseo de un régimen presuntamente "fuerte" creyendo que con esto se pueda vivir tranquilos.

Una incoherencia, la Navidad se celebra con el panettone, si ayuda a suscitar el amor; pero se celebra sobre todo con la reconciliación, que pone fin a las enfermedades del espíritu y da más salud. Se celebra con la gratitud al Señor y a María, que sufrieron para enseñarnos y ayudarnos a poner fin a nuestro sufrimiento.