FIESTA DE TODOS LOS SANTOS 2011

APRESURÉMONOS HACIA LOS HERMANOS QUE NOS ESPERAN
De los Sermones de san Bernardo, abad
(Sermón 2: Opera omnia, edición cisterciense, 5 [1968], 364-368 )

¿De qué sirven a los santos nuestras alabanzas, nuestra glorificación, esta misma solemnidad que celebramos? ¿De qué les sirven los honores terrenos, si reciben del Padre celestial los honores que les había prometido verazmente el Hijo? ¿De qué les sirven nuestros elogios? Los santos no necesitan de nuestros honores, ni les añade nada nuestra devoción. Es que la veneración de su memoria redunda en provecho nuestro, no suyo. Por lo que a mí respecta, confieso que, al pensar en ellos, se enciende en mí un fuerte deseo.

El primer deseo que promueve o aumenta en nosotros el recuerdo de los santos es el de gozar de su compañía, tan deseable, y de llegar a ser conciudadanos y compañeros de los espíritus bienaventurados, de convivir con la asamblea de los patriarcas, con el grupo de los profetas, con el senado de los apóstoles, con el ejército incontable de los mártires, con la asociación de los confesores, con el coro de las vírgenes, para resumir, el de asociarnos y alegrarnos juntos en la comunión de todos los santos. Nos espera la Iglesia de los primogénitos, y nosotros permanecemos indiferentes; desean los santos nuestra compañía, y nosotros no hacemos caso; nos esperan los justos, y nosotros no prestamos atención.

Despertémonos, por fin, hermanos; resucitemos con Cristo, busquemos las cosas de arriba, pongamos nuestro corazón en las cosas del cielo. Deseemos a los que nos desean, apresurémonos hacia los que nos esperan, entremos a su presencia con el deseo de nuestra alma. Hemos de desear no sólo la compañía, sino también la felicidad de que gozan los santos, ambicionando ansiosamente la gloria que poseen aquellos cuya presencia deseamos. Y esta ambición no es mala, ni incluye peligro alguno el anhelo de compartir su gloria.

El segundo deseo que enciende en nosotros la conmemoración de los santos es que, como a ellos, también a nosotros se nos manifieste Cristo, que es nuestra vida, y que nos manifestemos también nosotros con él, revestidos de gloria. Entretanto, aquel que es nuestra cabeza se nos representa no tal como es, sino tal como se hizo por nosotros, no coronado de gloria, sino rodeado de las espinas de nuestros pecados. Teniendo a aquel que es nuestra cabeza coronado de espinas, nosotros, miembros suyos, debemos avergonzarnos de nuestros refinamientos y de buscar cualquier púrpura que sea de honor y no de irrisión. Llegará un día en que vendrá Cristo, y entonces ya no se anunciará su muerte, para recordarnos que también nosotros estamos muertos y nuestra vida está oculta con el. Se manifestará la cabeza gloriosa y, junto con él, brillarán glorificados sus miembros, cuando transfigurará nuestro pobre cuerpo en un cuerpo glorioso semejante a la cabeza, que es él.

Deseemos, pues, esta gloria con un afán seguro y total. Mas, para que nos sea permitido esperar esta gloria y aspirar a tan gran felicidad, debemos desear también en gran manera la intercesión de los santos, para que ella nos obtenga lo que supera nuestras fuerzas.




Medios de comunicación y polémicas, una oportunidad para la Iglesia

Entrevista a Jack Valero, coordinador de «Catholic Voices»

LONDRES, jueves 23 de septiembre de 2010 ().- La expectación y las polémicas en los medios de comunicación sobre la visita del Papa Benedicto XVI a Gran Bretaña fueron también un momento propicio para mejorar la comunicación de la Iglesia.

Es la experiencia de Catholic Voices, un grupo de laicos voluntarios que durante meses estuvieron preparándose para hablar en los medios de comunicación sobre todo tipo de cuestiones relacionadas con la Iglesia católica.

El coordinador de esta iniciativa es el español Jack Valero, Director de Comunicación del Opus Dei en Gran Bretaña. Un profesional que ya acumulaba experiencia gracias a Dan Brown y el Código da Vinci.Valero fue también el jefe de prensa para la beatificación del cardenal Newman.

En esta entrevista a ZENIT, Jack Valero afirma que es necesario «tener una visión positiva de los medios de comunicación», pues éstos «tienen derecho a hacer preguntas difíciles». Su experiencia es una muestra de cómo es posible hoy comunicar el mensaje cristiano.

-¿Cómo surgió la idea de Catholic Voices, de preparar laicos para que puedan hablar ante los medios de comunicación?

Jack Valero: En noviembre del 2009 hubo un famoso debate en Londres sobre la Iglesia católica que fue perdido masivamente. Esto hizo que los católicos reflexionaran en su capacidad de comunicar, especialmente con la visita del Papa al año siguiente.

Yo lo hablé con un amigo, Austen Ivereigh, con el que en el 2006 habíamos formado el Da Vinci Code Response Group, un grupo de católicos que estuvieran presente en los medios para hablar de Jesucristo, la Iglesia, el Opus Dei, etc.  La primera idea fue reunir de nuevo a los componentes de ese equipo de hace 4 años, pero luego pensamos que seria mejor entrenar a un equipo totalmente nuevo, de unos 20 voluntarios, que pudieran hacer ese trabajo en los meses anteriores y durante la visita del Papa al Reino Unido. Cuando anunciamos nuestra intención se apuntaron 90 en 10 días, por lo que tuvimos que cerrar el proceso. Al final entrevistamos a 45 y elegimos a 24, de los cuales 21 siguen en el equipo.

(…)

-¿Había más ignorancia o mala fe en los periodistas?

Jack Valero: En Catholic Voices tenemos una vision positiva de los medios. Pensamos que tienen el derecho de hacer preguntas difíciles, que reflejan las preguntas que tiene la gente de la calle, y que es su deber pedir cuentas a personas e instituciones.

En el Reino Unido, como la Iglesia católica es una minoría, los medios siempre han podido pedirle cuentas si aparecía alguna noticia negativa. Pienso que es una cosa saludable que sea así.

En este contexto, pienso que aquí hay mucha ignorancia sobre asuntos religiosos entre los periodistas, pero gran apertura a escuchar las explicaciones. En este país se da gran valor a la libertad de expresión. Si uno explica las cosas bien, le escuchan; si uno las explica mal, nadie escucha.

-¿El "anticatolicismo" de los medios ingleses hacía especialmente complicada la tarea de informar sobre la visita? ¿Es difícil romper mitos y tabúes sobre la fe católica?

Jack Valero: Yo no creo en ese "anticatolicismo" en los medios. Como he dicho, hay mucha ignorancia religiosa y mucha indiferencia.

Por otro lado, los medios estan interesados en dramas y controversias, y no en historias felices: es así como funcionan. Por este motivo, la mayoria de las noticias religiosas que aparecen tienen un contexto negativo (escandalos sexuales o financieros, hipocresía, etc).

En Catholic Voices, hemos estudiado como hacer un "reframing" de la noticia para hablar del tema en terminos positivos y así comunicar mejor el mensaje de la Iglesia catolica, pero sin evadir la cuestión.

Así, por ejemplo, con noticias sobre abusos de menores, hay que aceptar (como lo hace el Papa) la culpa de no haber sabido tratar el tema bien en el pasado, pero hablar tambien de las normas que tiene la Iglesia aquí para la protección de menores, que son de las mejores de cualquier institución en Gran Bretaña, algo aceptado incluso por el gobierno.

Otro ejemplo: al hablar del SIDA en África, es bueno explicar el gran interés de la Iglesia en resolver este problema, ya que cuida de mas de un 25% de las víctimas del SIDA en África y es la institución que más hace en temas de salud pública en ese continente.

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DOMUND 2011 – Como el Padre me ha enviado, así os envío yo.

Es importante saber que hay misioneros y misioneras españoles en 115 países, y que cada año parten cerca de 150 nuevos misioneros hasta los territorios de misión. También es importante saber que, en cada Jornada del DOMUND, celebrada todos los años a finales de octubre, se recaudan grandes sumas de dinero que, al año siguiente, se envían a las misiones en su totalidad -una vez descontados los gastos de gestión y animación misionera, que nunca superan el 10%-. De hecho, durante este curso, se han enviado cerca de 92 millones de euros; 16 de ellos, gracias a la generosidad de los españoles el año pasado, el día del DOMUND.
Es importante saber, para todas aquellas personas que rascaron su bolsillo el día del DOMUND -y que tendrán la oportunidad de volver a hacerlo el domingo en todas las parroquias de España-, que países como Camerún, Tanzania, Madagascar, Angola, Sri Lanka, Guinea Ecuatorial, Zambia, Costa de Marfil y Trinidad y Tobago han podido mejorar sus infraestructuras en las misiones con nuevas construcciones, vehículos, emergencias y formación; y que eso ha mejorado sus vidas.
Es importante saber que Benedicto XVI ha recordado, para esta Jornada Mundial de las Misiones, que el anuncio del Evangelio es de todos y para todos. Con el lema Como el Padre me ha enviado, así os envío yo, tomado del evangelio de Juan, alienta a «detenerse a reflexionar si respondemos a la vocación misionera y cómo lo hacemos», no sólo en países lejanos, sino que recuerda que «sociedades tradicionalmente cristianas son, hoy, refractarias a abrirse a la fe».
Pero también es importante saber que una gran parte de la ayuda económica que Obras Misionales Pontificias envía a la misión -casi 26 millones de los 92 que se recaudaron el año pasado- es para ayudar directamente a los misioneros y misioneras. Las cifras y los porcentajes son importantes, pero no muestran los innumerables gestos de amor que ellos realizan cada día, que pasa por ponerse los últimos de los últimos, incluso viviendo pobrísimamente. Obras Misionales Pontificias se encarga de cuidar de ellos reparando sus casas o conventos, construyendo sus hogares…, porque son, sin duda, el mejor proyecto de ayuda.




Benedicto XVI: Carta Apostólica «Porta Fidei» sobre el «Año de la Fe»

No podemos dejar que la sal se vuelva sosa y la luz permanezca oculta (cf. Mt 5, 13-16). Como la samaritana, también el hombre actual puede sentir de nuevo la necesidad de acercarse al pozo para escuchar a Jesús, que invita a creer en él y a extraer el agua viva que mana de su fuente (cf. Jn 4, 14). Debemos descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios, transmitida fielmente por la Iglesia, y el Pan de la vida, ofrecido como sustento a todos los que son sus discípulos (cf. Jn 6, 51). En efecto, la enseñanza de Jesús resuena todavía hoy con la misma fuerza: «Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna» (Jn 6, 27). La pregunta planteada por los que lo escuchaban es también hoy la misma para nosotros: «¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?» (Jn 6, 28). Sabemos la respuesta de Jesús: «La obra de Dios es ésta: que creáis en el que él ha enviado» (Jn 6, 29). Creer en Jesucristo es, por tanto, el camino para poder llegar de modo definitivo a la salvación.
Benedicto XVI.



Espiritualidad de la unidad: Amor recíproco

Reflexión sobre otro punto de la espiritualidad de la unidad: el amor recíproco. El descubrimiento del «mandamiento nuevo» de Jesús, no como algo opcional, sino como el modo de ser y de presentarse al mundo.

El Evangelio que Chiara Lubich y sus compañeras leían en los refugios era un descubrimiento constante, un libro que, en el fondo, no conocían: nadie les había hablado de él en aquellos términos. «Jesús actúa siempre como Dios. Por poco que das, te colma de dones. Estás sola y te encuentras rodeada de mil madres, padres, hermanos, hermanas y de todo tipo de bienes que luego distribuyes a quién no tiene nada».

De este modo, se consolidaba en ellas la convicción, porque estaba basada en la experiencia, de que no existía ninguna situación humana problemática que no encontrara una respuesta, explícita o implícita, en aquel pequeño libro que contenía palabras de cielo. Los adherentes del incipiente movimiento se nutrían de ellas, se evangelizaban nuevamente y experimentaban que cuanto Jesús decía y prometía se realizaba sin falta.

Escribía Chiara: «La guerra continuaba. Los bombardeos proseguían. Los refugios no eran suficientemente seguros y se preveía la posibilidad de presentarse pronto delante de Dios. Todo eso hacía nacer en nuestro corazón un deseo: poner en práctica en esos momentos, que podían ser los últimos de nuestra vida, la voluntad de Dios que Él más deseara.  Recordamos, entonces, el mandamiento que Jesús dice suyo y nuevo: «Este es mi mandamiento: ámense los unos a los otros, como yo los he amado.  No hay amor más grande que dar la vida por los amigos». (Jn 15, 12-13).

El descubrimiento del «mandamiento nuevo» las inflamó hasta tal punto, que el amor recíproco pasó a ser su habitus, su modo de ser. Y era ese amor, el que atraía a mucha gente a sus reuniones, de todas las edades y clases sociales. Amarse recíprocamente no era para ellas una opción, sino su propio modo de ser y de presentarse al mundo




Movilización por la vida y contra el aborto en Colombia

La marcha pro-vida es organizada por Unidos por la Vida, asociación civil sin fines de lucro, que invita a los colombianos a manifestarse de esta forma pacífica y alegre frente al Senado de Colombia en la capital Bogotá. El pasado 27 de septiembre se debatió en el Capitolio Nacional sobre el Proyecto de Acto Legislativo No. 006 de 2011, que pretende modificar el artículo 11 para que el derecho a la vida sea respetado en todas sus etapas. Sin embargo, el proyecto fue aplazado porque dos senadores pidieron tener en cuenta la opinión de profesionales de la salud y de especialistas en educación.

"Confiamos en que como representantes de la población colombiana y teniendo en cuenta la petición del 67 por ciento de ella, darán una respuesta positiva para que en nuestro Estado prevalezca el derecho a la vida y sea protegida por sobre todas las cosas", destaca el texto de la carta. Se señala también que no se puede negar "de manera arbitraria, que el no-nacido es un ser humano en razón de su composición biológica, no de su aspecto físico -malformación congénita- o de su procedencia producto de una violación".

Finalmente Unidos por la Vida reitera su apoyo al proyecto "para que en la segunda semana de Octubre sea votado positivamente. Si queremos la paz tenemos que defender la vida. No hay unas vidas más dignas que otras. No disfracemos el asesinato de inocentes".

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