CONCIERTO GEN ROSSO EN LA AGENDA DE LA JMJ

Programa de actos promovidos por los jóvenes del Movimiento de los Focolares dentro de la agenda cultural de la JMJ
 
Martes 16 agosto: Concierto: «DIMENSIÓN INDELEBLE» del conjunto internacional Gen Rosso.
h – Auditórium Pilar García Peña (Parque Pinar del Rey)*. En el marco del espectáculo se desarrollará la entrega de los Premios internacionales de comunicación «Centinelas del futuro», que otorga la Fundación «Crónica blanca».  ().
 
Miércoles 17 agosto: Espectáculo musical titulado:  «Life, love, light«, basado en la vida de Chiara Luce Badano, una joven de 18 años que ha sido beatificada el pasado septiembre de 2010 por Benedicto XVI. Era una chica de hoy a la que le gustaban las cosas propias de su edad: cantar, ba lar, salir con amigos, hasta que la enfermedad y el dolor se presentó cambiando su vida «normal» y transformándola en un camino luminoso para todos los que estaban a su alrededor.

h. – Auditórium Pilar García Peña (Parque Pinar del Rey)*

Jueves 18 agosto: Concierto «DIMENSIÓN INDELEBLE» del conjunto internacional Gen Rosso.

h- Auditórium Pilar García Peña (Parque Pinar del Rey)*

Viernes 19 agosto: Oración – Adoración – «Get together». Canciones y testimonios de jóvenes del Movimiento de los Focolares de todo el mundo.

h. – Iglesia PP Carmelitas.
 

C/ Ayala, 35 (Madrid). Metro Velázquez – línea 4 (10 minutos a pie desde la plaza Colón donde se concluirá el Vía Crucis).

(*) Cómo llegar al Auditorium Pilar García Peña (Parque Pinar del Rey) C/ López de Hoyos c/v carretera de Canillas (Madrid)

Metro: Pinar del Rey – linea 8 – Bus: 9, 72, 73

Más información en y   Servicio Información Tel 91 636 84 28 / 610 669 244




FLORECE LA ESPERANZA – JMJ 2011

En estos días hemos visto a jóvenes asesinados por otro joven enloquecido en una isla junto a Oslo, en Noruega. Otros se han acampado en medio de las plazas de ciudades para reivindicar su particular decálogo, que oscila entre la justa y fresca aspiración a que las cosas sean distintas, y la revolución en nombre de la nada y del hastío. Otros se mueven de acá para allá buscadores inquietos pero tal vez sin norte y sin maestros, y como decía el Quijote deambulan sin saber de dónde vienen y sin saber a dónde van. Pero también hay otros que no van segando la vida de nadie, ni están en las movidas ácratas que terminan por llenarte de vacío, ni tampoco se agitan por entusiasmos de corto recorrido con dichas que duran lo que tarda un suspiro bebido, movido o fumado.
Sí, hay otros jóvenes, no pocos, están en los últimos momentos de preparación para el encuentro con el Papa Benedicto XVI en la JMJ, la Jornada Mundial de la Juventud. ¡Qué contraste de vaivenes, de posturas, de ideales! Siempre impresiona el hecho de que un grupo de más de un millón y medio de jóvenes, vengan a escuchar a un anciano octogenario que no les va a cantar ningún rap, ni a demostrar su resistencia física en un deporte de moda, ni a engatusar con una ocurrencia de revolución de medio pelo, sino que les va a hablar del Evangelio, de Jesucristo vivo, de la Iglesia de Dios.
Hay algo en el corazón del joven que se resiste y hasta se rebela. Benedicto XVI recuerda en su mensaje para la JMJ de este año en Madrid dentro de unos días ya, que el «tiempo la juventud sigue siendo la edad en la que se busca una vida más grande. Al pensar en mis años de entonces, sencillamente, no queríamos perdernos en la mediocridad de la vida aburguesada. Queríamos lo que era grande, nuevo. Queríamos encontrar la vida misma en su inmensidad y belleza».
Por monseñor Jesús Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo



De la resistencia, al sí a la vocación

«Durante la JMJ del 2005 celebrada en Colonia pude convivir con muchos cristianos. Descubrí la belleza de ser cristiana y, desde ese momento, decidí participar en todo lo que me ofreciera la Iglesia.
Y así un día me dijeron que yo sería una de las jóvenes elegidas para acercarme al altar y recibir la Cruz de manos de los jóvenes de Sídney. Se me concedía el don de ser una de las que tomaban el testigo directamente de los jóvenes de Sídney.
‘¿Por qué a mí, Señor?’. Esa fue la pregunta que surgió en mi corazón, pues me parecía algo grande, muy grande para mí. En cuanto pude, fui a la capilla y supliqué a Jesús: ‘Señor, no permitas que reciba tu Cruz como si fuera cualquier cosa’.
Hoy, a la luz de esta llamada, puedo entender lo que Jesús me hizo sentir en la Plaza de San Pedro. Me llamó a estar con Él, a vivir feliz la consagración y a acoger el sufrimiento de la humanidad. Él me eligió para hacerme feliz y participar de su sed y de su anhelo: que ninguno se pierda y todos tengan vida.
Gracias, Madre Iglesia, que nos engendras a vida nueva».




SANTIAGO «el mayor», apóstol

Su nombre era muy común entre los judíos, se llamaba Iaacov, es decir, Jacob, de donde sale más tarde, por fusión del título «sant'» con el nombre «Iacob» la forma castellana Santiago, que en otras lenguas es Iakobus, James, Jaques, etc, de donde en castellano da también Jaime y Jacobo, que no son sino variantes del mismo nombre. Nos indican Mateo, Marcos y Lucas que era hermano de Juan (al que algunas tradiciones del siglo II identifican con el autor del Cuarto Evangelio o del Apocalipsis, o de ambos), y a su vez los dos eran hijos de Zebedeo, pescadores galileos. San Lucas afirma además -pero es un dato exclusivo de él- que trabajaban con Simón y Andrés (Lc 5,10), es decir, que se conocían con los otros dos miembros del grupo de antes de ser llamados por Jesús. Mateo y Marcos no dicen nada al respecto (ni lo afirman ni lo niegan), sino que presentan así la cuestión: «Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: "Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres."
 
Formó, con su hermano Juan y con Pedro, una terna que tuvo una relación especial con Jesús en señalados momentos:
-Son testigos de la resurrección de la hija de Jairo: « Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.» (Mc 5,37).
-Son testigos privilegiadísimos de la transfiguración: «… toma Jesús consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos…» (Mc 9; también en Mt 17 y Lc 9, pero sólo Marcos destaca «a ellos solos»).
-En Marcos y Mateo, son testigos especiales de la agonía en Getsemaní, aunque también estaban los demás (Mc 14,33; Mt 26,37). También son ellos tres los mismos a los que Jesús cambió el nombre, lo que en la tradición profética podía significar una especial misión que debían cumplir (aunque ya hemos visto que la cuestión del nombre de los dos hermanos no aparece clara para nosotros hoy, no así la del cambio de nombre de Cefas). Esta terna «Pedro, Santiago, Juan» no debe confundirse con la terna de los mismos nombres que es llamada la de las «columnas de Jerusalén» en Ga 2,9, en relación al llamado «Concilio de Jerusalén» (Hechos 15), ya que el Santiago que allí menciona es el pariente del Señor y no ninguno de los dos apóstoles del mismo nombre, en especial no Santiago «el mayor», que ya había muerto.




DIOS no tiene blackberry

DIOS no tiene blackberry ,

pero es mi contacto favorito…

no tiene facebook pero es mi mejor amigo….

no tiene twiter pero yo lo sigo…

y aunque no tenga internet…

siempre estoy en comunicación con EL !!!!

pegalo en tu muro si para ti tambien

DIOS ES GRANDE !!

 




DESCANSAR PARA DONARSE

«El cristiano tiene que ser un hombre para los demás, siendo un hombre con los demás» (José Ma. Cabodevilla, Discurso del Padrenuestro)

Este tiempo de vacaciones, en este verano, cuántas veces nos veremos tentados a dejar de pensar en los otros, y centrarnos en nosotros mismos. Con eso de que las vacaciones son para descansar, todo se direccionará hacia nuestra propia persona.»Descanso bien merecido» y «ser un hombre para los demás», ¿hay contradicción entre estas dos ideas? ¡No, para nada! Tomarse unos días o unos momentos al día de descanso, alejarse de toda persona, tomar unos ratos a solas, dedicarse a una actividad que nos guste, divierta y entretenga, nada de esto significa «no pensar en los demás».

La  vida plena se mide en cuanto nos damos a los demás, en cuanto pensamos en relación a todos los que nos rodean. El Evangelio del óbolo de la viuda (Lc 21, 2-4) da un claro ejemplo de esto: «Jesús vio también que una viuda echaba unos céntimos y dijo: Os aseguro que esta pobre viuda ha echado más que todos los demás, porque esos otros han echado de lo que les sobra, pero ella ha echado de su pobreza todo lo que tenía para vivir». ¿Por qué esta viuda se desprende de lo básico? Porque para ella es más importante el uso de su escasísimo dinero en la búsqueda del bien espiritual y para compartir generosamente.

Al decir que el cristiano tiene que ser un hombre para los demás, significa poner la intención de todo lo que él hace para el bien de los que le rodean, de sus seres queridos, de las personas que están bajo su responsabilidad, de los que solicitan sus servicios en sus trabajos, etc. Si nos tomamos un descanso para luego poner buena cara y dar lo mejor de nosotros mismos, eso es «ser para los demás».

Ahora bien, la segunda parte del título de este artículo, «…siendo un hombre con los demás» es todavía más difícil. Porque esto implica solidarizarse con quien nos necesita, es buscar comprenderlos, es acercarse a sus necesidades y es amarlos como son. El dar una limosna a los pobres, servirles una buena comida en un día lluvioso y frío, es más fácil que sentarse con ellos a escucharlos. Esto es «ser un hombre con los demás».