ESPECTÁCULO SOBRE CHIARA LUCE

 
 
 
Con el título «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe», el evento más juvenil de la Iglesia universal se desarrollará este verano en las calles, auditorios, plazas, colegios y parques del Madrid más castizo. Por todo el centro se desarrollarán conciertos, exposiciones, muestras, visitas guiadas a museos, obras de teatro y un largo etcétera. Un programa cultural englobado en lo que se ha llamado «Festival de la Juventud».


Entre tantas actividades hay una muy especial para todos, como lo demuestra el gran interés de la propia organización.
Se trata de la presentación de la figura de Clara Badano, una joven italiana recientemente beatificada, más conocida como Chiara Luce, mediante un espectáculo que mezclará música, teatro, narrativa y coreografías.
Será el día 17 de agosto, a las 22:00 horas, en el auditorio Pilar García Peña, situado en el parque Pinar del Rey (c/ López de Hoyos, 398). Al menos unas personas podrán participar en este espectáculo que sin duda será inolvidable.

Otro espectáculo del GEN ROSSO dento de las JMJ 2011:




IDEAS PARA TUS VACACIONES EN CRISTIANO

10 nuevas ideas para tus vacaciones en cristiano

El secreto para tener un «corazón que entienda» es formarse un corazón capaz de escuchar.

1.- Dialoga con Dios: El siempre te escucha.
2.- Cuéntale penas y alegrías: ábrela la puerta de tu vida.
3.- Descansa, pero no te abandones.
4.- Vive alegre: se necesita gente optimista.
con tu vida que Dios no es triste.
6.- Habla de Dios con tu familia y con tus amigos.
7.- Ayuda a otros a encontrar el camino de la fe.
8.- Donde quieres que estés, no dejes nunca la Eucaristía dominical.
9.- No te centres en ti mismo: sé útil a los demás.
Evangelio es un libro pequeño: llévalo en tu maleta y úsalo.




¡No dejes a Dios en la maleta!

¡Benditas vacaciones! acostumbramos decir cuando se acerca el tiempo
de descanso. Y efectivamente, son una bendición de Dios, un don que se
menciona varias veces en la Biblia, precisamente con la palabra
"descanso" (cf. Ex 16:23, 31:15; Lv 25:4; Mt 11:28-30).
A todos los que tenéis la oportunidad de pasear, cerca o lejos, os
invitamos a que no dejéis a Dios en las maletas, ¡llevadlo en la mente
y en el corazón! Cada buen momento que paséis con la familia, amigos,
parientes, en el mar o en la montaña, en la ciudad o en la playa,
agradecédselo a Dios, Nuestro Padre infinitamente bueno y llenad el
alma de gozo y de alegría, para luego regresar con mejor disposición
hacia todos los que os rodean para ser multiplicadores de cosas
buenas.
El gozo es un atributo de Dios y uno de los frutos del Espíritu Santo;
es una emoción provocada por la esperanza por obtener o hacer algo
bueno, por darse a los demás y por tener a Dios en el corazón. Y para
disfrutar todavía más, antes de iros aseguraos de dejarle algo bueno a
otros menos favorecidos, menos afortunados.

Fuente:




FELICES VACACIONES

Felices días de descanso a quienes ya disfrutan de sus vacaciones.




Libertad desde la fuerza del perdón

La libertad dada y hecha posible por Dios está siempre en peligro: pero el Dios de la Biblia se manifiesta como el que constantemente se preocupa por la restauración y la extensión de la libertad. Esto está magníficamente expresado en el salmo 81, un texto catequético para la celebración de la fiesta de los Tabernáculos. El puesto principal no lo ocupa la ira de Dios que habrá de alcanzar a los hombres en el caso de que infrinjan sus mandamientos, sino la preocupación amorosa de Dios por su pueblo. De esta preocupación surge la decepción de Dios con respecto al pueblo «que no le ha aceptado», así como su queja de que este pueblo se arruine a sí mismo, en lugar de aceptar los beneficios que Dios ha querido hacerle. Se aprecia claramente que no es Dios, en realidad, quien castiga, sino el propio hombre quien se castiga a sí mismo al apartarse de Dios:

«Escucha, pueblo mío, yo te advierto,
¡oh, Israel, si quisieras escucharme!
No haya en ti dios extranjero,
no te postres ante dios extraño;
yo, Yahvé, soy tu Dios,
que te hice subir del país de Egipto;
abre toda tu boca y yo la llenaré.
Pero mi pueblo no escuchó mi voz,
Israel no me quiso obedecer;
por eso les abandoné a la dureza de su corazón
para que caminaran según sus designios.
¡Ah, si mi pueblo me escuchara,
si Israel siguiera mis caminos…!
AL punto abatiría yo a sus enemigos,
volvería mi mano contra sus adversarios.
Los que odian a Yahvé le adularían,
y su tiempo estaría para siempre fijado;
y a él le sustentaría con la flor del trigo
y le saciaría con la miel de la rosa» (Sal 81, 9-17)

El ethos bíblico, en el que es característico el momento del perdón, manifiesta un gran realismo. Todos necesitamos ser siempre perdonados,porque todos fallamos
continuamente. Esto significa que la libertad, tal como la ve la Biblia, es una realidad que se alimenta de la fuerza del perdón. En una sociedad carente, como la nuestra, de caridad y de consideración, es muy importante captar y vivir conscientemente esta relación. La conversión es una acción de salvamento de la libertad; es la oposición autocrítica no sólo contra los propios deseos de adaptarse a unos criterios morales con muy bajos niveles de exigencia, sino también contra los estados colectivos de opinión que tienden a exagerar los niveles éticos de los hombres.




CREER EN UN DIOS QUE ES COMUNIÓN Y FAMILIA

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con vosotros. Este es el Dios en el que creemos los cristianos. Así lo decimos y así lo proclamamos cuando comenzamos nuestras eucaristías con estas palabras de San Pablo. Es una confesión explícita en el Dios Trinidad, en el Dios comunión y familia. No tenemos por qué intentar explicar teológicamente el misterio de la Santísima Trinidad, porque en ningún caso lo íbamos a conseguir del todo. El ser humano no puede entender, ni explicar a Dios. Un ser que es esencialmente infinito e inmenso no puede ser explicado con palabras humanas, siempre limitadas y finitas. Cuando hablamos del misterio de la Santísima Trinidad nos basta con creer lo que nos dice hoy San Pablo: que Dios, nuestro Padre, es gracia, es amor y es comunión.

Tanto amó Dios al mundo. La esencia de Dios es amor, amor de padre. De padre y madre, porque en Dios no hay distinción de género. Para entender humanamente el amor del Dios padre y madre nos basta con fijarnos en la conducta del padre en la parábola del hijo pródigo, o del padre misericordioso. El amor del padre de esta parábola llega a extremos difícilmente aceptables en nuestros comportamientos humanos: es todo ternura, compasión, misericordia, perdón. No hay reproches, ni condenas, ni memoria del pecado del hijo. El amor de Dios es así; así nos dibujó Cristo a su Padre en esta parábola, así quiere Cristo que veamos nosotros a su Padre y a nuestro Padre Dios.

No mandó a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. También el Hijo es todo amor; no ha venido a condenar, sino a salvar. Los discípulos de Cristo debemos reprimir un poco, o un mucho, nuestros impulsos habituales para juzgar y condenar al prójimo. El Espíritu de Cristo debe manifestarse en nosotros más por nuestra facilidad en perdonar, que por nuestro empeño en condenar. Así fue el corazón de Cristo y así debe ser nuestro corazón.