FELIZ PASCUA 2022



VIERNES 1 DE Abril a las 19:30 h.
Prot. N. 1321/21/1
DECRETO
La Penitenciaría Apostólica, para aumentar la religiosidad de los fieles y la salvación de las
almas, por especialísimo mandato del Santo Padre en Cristo, el Señor nuestro Francisco, por
Divina Providencia Papa, acogiendo el reciente pedido presentado por el Reverendo P. Fabio
Antonelli, procurador general de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, en ocasión de las
solemnes celebraciones en honor de San Luis Orione, fundador de la Pequeña Obra,
sirviéndose de los celestiales tesoros de la Iglesia, concede benignamente la indulgencia plenaria
desde el día 12 de marzo hasta el día 29 de agosto del 2022, con las habituales condiciones
(Confesión sacramental, Comunión eucarística y oración según las intenciones del Sumo
Pontífice) a los fieles verdaderamente penitentes e impulsados por la caridad, indulgencia que
pueden aplicar, a modo de sufragio, también a las almas de los fieles que están en el Purgatorio,
si visitarán en peregrinación una iglesia de los Padre y de las Hermanas de la Obra de la Divina
Providencia, en cualquier lugar, y que participarán devotamente a las celebraciones jubilares, o
al menos se detendrán por un largo tiempo ante el cuerpo de San Luis Orione con piadosas
aspiraciones concluyendo con la Oración del Señor, con el símbolo de la fe y con la invocación
a la Beata Virgen María y a San Luis Orione.
Los ancianos, los enfermos y todos aquellos que, por cualquier motivo, no pueden salir de casa
podrán igualmente lucrar la misma indulgencia, con el firme propósito de rechazar todo pecado
y con la intención de cumplir, apenas sea posible, las tres habituales condiciones si, ante una
imagen de San Luis Orione se unirán espiritualmente a las celebraciones jubilares ofreciendo
oraciones, los propios sufrimientos y las dificultades de la propia vida a Dios misericordioso.
Esta Penitenciaría recomienda a los Padres de la Pequeña Obra de la Divina Providencia
ofrecerse con prontitud y generosidad de ánimo a la celebración de la Penitencia a fin de que el
acceso al perdón divino, a obtenerse a través del poder de las llaves de la Iglesia, se haga más
fácil por la caridad pastoral.
El presente decreto es válido sólo en esta ocasión. No obstante, cualquier disposición contraria.
Dado en Roma, por la Sede de la Penitenciaría Apostólica, el 24 de Enero del Año del Señor
2022.
Cardenal Mauro Piacenza Penitenziere Maggiore
Krzysztof Nykiel Reggente

Se nos presenta la oportunidad de comenzar
de nuevo el tiempo de Cuaresma.
La ocasión que el Señor pone ante nosotros para detenernos y orar.
La Cuaresma es un tiempo perfecto
para volver a lo sencillo,
a lo pequeño, a lo escondido.
¡Qué tiempos estos que nos han tocado vivir!
En este escenario de muerte y enfermedad,
de desesperanza y miedo,
nosotros estamos llamados a ser la luz de la esperanza,
los mensajeros del amor y el perdón de Dios.
Y esa luz solo brilla cuando la alimentamos
con la oración y la contemplación callada, expectante.

No llores si me amas…
¡Si conocieras el don de Dios y lo que es el Cielo!
¡Si pudieras oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos!
¡Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos los horizontes,
los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso!
¡Si por un instante pudieras contemplar, como yo,
la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen!
¡Cómo! ¿Tú me has visto, me has amado en el país de las sombras
y no te resignas a verme y amarme en el país de las inmutables realidades?
Créeme; cuando la muerte venga a romper las ligaduras,
como ha roto las que a mí me encadenaban,
y cuando un día, que Dios ha fijado y conoce,
tu alma venga a este Cielo en que te ha precedido la mía,
ese día volverás a ver a aquel que te amaba y que siempre te ama,
y encontrarás tu corazón con todas sus ternuras purificadas.
Volverás a verme, pero transfigurado,
extático y feliz, no ya esperando la muerte,
sino avanzando contigo,
que me llevarás de la mano por los senderos nuevos de la luz y de la vida,
bebiendo con embriaguez a los pies de Dios
un néctar del cual nadie se saciará jamás.
Enjuga tu llanto y no llores si me amas…
Lo que éramos el uno para el otro, seguimos siéndolo.
La muerte no es nada.
No he hecho nada más que pasar al otro lado.
Yo sigo siendo yo.
Tú sigues siendo tú.
Lo que éramos el uno para el otro, seguimos siéndolo.
Dame el nombre que siempre me diste.
Háblame como siempre me hablaste.
No emplees un tono distinto.
No adoptes una expresión solemne, ni triste,
sigue riendo de lo que nos hacía reír juntos.
Reza, sonríe, piensa en mí, reza conmigo.
Que mi nombre se pronuncie en casa como siempre lo fue,
sin énfasis alguno, sin huella alguna de sombra.
La vida es lo que siempre fue: el hilo no se ha cortado,
¿Por qué habría de estar yo fuera de tus pensamientos?
¿Sólo porque estoy fuera de tu vista?
No estoy lejos… tan solo a la vuelta del camino.
Lo ves, todo está bien…
Volverás a encontrar mi corazón, volverás a encontrar su ternura acendrada.
Enjuga tus lágrimas y no llores si me amas.
Con todo mi cariño, con toda tu alegría.
San Agustín.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, adelantó este miércoles que, a partir del próximo lunes, 4 de octubre, se eliminarán las restricciones de aforo, «con carácter general, tanto en interiores como en exteriores» y, por tanto, los lugares de culto podrán recuperar la capacidad anterior a la pandemia.
En espera de que se publiquen las nuevas normas sanitarias en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid para dar más detalles, el Arzobispado de Madrid recuerda que los templos han de tener una ventilación adecuada y que, en el interior, es obligatorio el uso de mascarillas.
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