ENCUENTRO PARROQUIAL (25 octubre, 11h)

 




RETIRO EMAÚS HOMBRES

 

 




PRIMER VIERNES DE AMOR AL CORAZÓN DE JESÚS

 

 

 

 




LA PALABRA Y EL ROSARIO

 

 

AVE MARÍA

LA PALABRA Y EL ROSARIO

A caballo entre septiembre y octubre celebramos dos acontecimientos fundamentales en la
Iglesia que están íntimamente unidos. La semana de la Palabra y octubre es el mes del
Rosario.
¿Cómo están unidos estos dos pilares de la Iglesia?. Cristo nos indica que “Mi madre y mis
hermanos son estos.. los que escuchan mi palabra y la cumplen” (Mc 3, 31-35) y Nuestra
Señora guardaba todas esas cosas, (gestos y palabras de Jesús), en su corazón. Nuestra
Señora, como indica S. Agustín concibió primero a Cristo en Su Corazón y después en su
Inmaculado Vientre.
Cristo da el privilegio a Su Madre de otorgar el Santo Rosario como fuente simple para meditar
y contemplar todo el misterio de Cristo. Haceros como propuesta para octubre algo muy simple,
4 son los misterios del Rosario, con cinco estaciones cada uno. Ir desgranando cada día solo
una estación de cada misterio, el día 20 habréis terminado, y dedicarle entre 15 minutos y
media hora a dejaros invadir por lo que Nuestra Señora y el propio Cristo sintió en aquella
situación que nos marca la estación. Antes de empezar, pedir al Espíritu Santo en un instante
que os ilumine y guie ese día y luego abandonar vuestro corazón y vuestra mente a sentir y
gozar o sufrir lo que os sugiera cada día. El final de octubre dejará de ser otoño para ver con
los ojos del alma una nueva primavera en vuestra vida. Feliz mes del Rosario acompañando a
la Palabra que es el mismo Jesucristo.

Manuel García




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CAMBIAR NUESTRA VIDA ES CUESTIÓN DE HOY

 

Maria, Virgen, Belleza, Religión

 

 

 

 

 

 

 

                                                        AVE MARÍA

                        CAMBIAR NUESTRA VIDA ES CUESTIÓN DE HOY

Septiembre es mes de nuevos comienzos. Si algo está deseando Dios es que cada uno de
nosotros quiera recomenzar su historia de amor con Él. La rutina tiene cosas buenas y malas,
pero antes de entrar en ella debes hacer un cambio de mentalidad para “incluir a Dios en tu
rutina”. Nuestra Señora cambió poco a poco su vida porque su hijo iba creciendo en su virginal
seno y cambió su vida y su misión eterna. Así debemos hacer nosotros, dejar que Cristo vaya
naciendo en nuestro interior poco a poco y todos los días incluirlo en nuestro quehacer. Liturgia
de las horas, misa, sacramentos, colaboración en la parroquia. Este renacer en la Iglesia es
volver a nacer del agua y del Espíritu, como le dice Jesús a Nicodemo de noche. Reflexionemos
estas noches sobre nuestra rutina y cambiemos los lutos de nuestra vida alejada de Dios por
las danzas de sabernos hijos muy amados. Nuestra Señora nos lo enseña. “Proclama mi alma
la grandeza del Señor….”

Manuel García