SANTO TOMÁS DE AQUINO

DOCTOR DE LA IGLESIA

Hace sólo unos días, se celebró la festividad de Santo Tomás de Aquino, el patrón de las universidades, de los profesores y de los estudiantes. Santo Tomás desarrolló su labor a lo largo del siglo XIII  en el campo de la teología y la filosofía y fue uno de los grandes renovadores de la Iglesia.
El pensamiento  de este fraile dominico, doctor de la Iglesia, permitió desarrollar los estudios teológico y filosóficos y crear un nuevo concepto el «tomismo»,  en el que integró el pensamiento de Aristóteles, la teología cristiana y el concepto de la ley natural. Pasados los siglos Tomás de Aquino sigue siendo uno de los referentes de la filosofía universal al lado de nombres como Aristóteles, Platón o Kant.

La Iglesia necesita de hombres doctos como Santo Tomás de Aquino. Y los cristianos necesitamos, más que nunca, seguir las enseñanzas del gran maestro, Jesús.

Antonio Vaquerizo




HERMANA CELESTINA: CIBERCATEQUISTA

A sus 64 años usa Skype para impartir catequesis a católicos muy repartidos por Islandia, donde el desplazamiento es complicado

La Hermana Celestina era una niña en la Yugoslavia comunista. Ella se crió en una familia de etnia croata (es decir, de cultura católica) en lo que hoy es Bosnia. Lleva 44 años como Hermana Carmelita del Divino Corazón de Jesús, de los cuales 34 han sido de trabajo misionero. Primero pasó 15 años en Brasil, país cálido, muy poblado, con mucha pobreza, de los más religiosos del mundo. Y ahora lleva ya casi 20 años en Islandia, país muy frío (también en el trato humano), poco poblado, rico en lo económico, y muy poco religioso.

Cibercatequesis por Skype

Ella vive en comunidad con una hermana nicaragüense y dos brasileñas: no son de países fríos. Una atiende dos grupos de catequesis en su pueblo de Akureyri. El párroco atiende otros tres. Y la Hermana Celestina, a sus 64 años, es «cibercatequista»: imparte la catequesis por Skype y Facebook a católicos, adolescentes o adultos, repartidos por grandes distancias.  

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LOS 12 VERBOS

DE MI RELACIÓN CON MARÍA


1. Contemplar a María 2. Rezar a María 3. Amar a María 4. Imitar a María 5. Caminar con María 6. Rezar como María 7. Hablar como María 8. Callar como María 9. Unir como María 10. Liberar como María 11. Esperar como María 12. Ser María

He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu Palabra (Lc. 1,38)
A la postre, la relación con María más sublime, la que abarca todas las demás, es “Ser María”: “otra María”. Sirva para entenderlo esta experiencia mística de Chiara Lubich: “Entre un día en la Iglesia y, con el corazón lleno de confianza, le pregunté: Por qué quisiste quedarte en la tierra, en todos los lugares de la tierra, en la dulcísima Eucaristía, y no encontraste –Tu que eres Dios- un modo de traer y dejar también aquí a María, la Madre de todos nosotros, los que peregrinamos en el mundo? En el silencio, parecía responder: “No la traje porque quiero volver a verla en ti. Aunque no seáis inmaculados, mi Amor os virginizará; y tú, y vosotros, abriréis los brazos y el corazón de madres a la humanidad que, como entonces, tiene sed de su Dios y de la Madre de Él. A vosotros, pues, os corresponde mitigar los dolores, las llagas, enjugar las lágrimas. Canta las letanías y trata de reflejarte en ellas” Chiara Lubich.

Manuel María Bru Alonso
(Delegado Episcopal de Catequesis)

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TAMBIÉN PARA TI

Esta santidad a la que el Señor te llama irá creciendo con pequeños gestos. Por ejemplo: una señora va al mercado a hacer las compras, encuentra a una vecina y comienza a hablar, y vienen las críticas. Pero esta mujer dice en su interior: «No, no hablaré mal de nadie». Este es un paso en la santidad. Luego, en casa, su hijo le pide conversar acerca de sus fantasías, y aunque esté cansada se sienta a su lado y escucha con paciencia y afecto. Esa es otra ofrenda que santifica. Luego vive un momento de angustia, pero recuerda el amor de la Virgen María, toma el rosario y reza con fe. Ese es otro camino de santidad. Luego va por la calle, encuentra a un pobre y se detiene a conversar con él con cariño. 

Ese es otro paso.

A veces la vida presenta desafíos mayores y a través de ellos el Señor nos invita a nuevas conversiones que permiten que su gracia se manifieste mejor en nuestra existencia «para que participemos de su santidad» (Hb 12,10). (…) Cuando el Cardenal Francisco Javier Nguyên van Thuân estaba en la cárcel, renunció a desgastarse esperando su liberación. Su opción fue «vivir el momento presente colmándolo de amor»; y el modo como se concretaba esto era: «Aprovecho las ocasiones que se presentan cada día para realizar acciones ordinarias de manera extraordinaria».

Papa Francisco, Gaudete et exsultate, Nº 16, 17




Parlamentos de la juventud

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Escuela de Vicaria 6

Escuela de Vicaria 6

Parlamentos de la juventud

En la parroquia de San Hilario, el próximo 1 de marzo de 17:30 a 20:00

Queridos jóvenes de la Vicaría VI,

Atendiendo y recogiendo las demandas que en su día ayudaron a preparar el Sínodo de Jóvenes del cual nuestro Cardenal Arzobispo recibió el encargo de secretaría y para el cual surgieron los Parlamentos de la Juventud en nuestra diócesis, prolongamos su acción en este curso en torno a los grandes temas que agrupan todo el trabajo realizado a nivel de vicarías:

1- LA SOCIEDAD ACTUAL. ESTUDIOS Y MUNDO LABORAL.

2- LA ENTREGA DE LA VIDA. VOLUNTARIADO Y CARIDAD.

3- COMPROMISO SOCIAL, POLÍTICO Y ECOLOGÍA.

4-  IGLESIA Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN

5-  AFECTIVIDAD Y SEXUALIDAD. AMISTAD, OCIO Y TIEMPO LIBRE

6- ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL

Iremos actualizando la información según vaya avanzando la coordinación y la preparación concreta en nuestra Vicaría. Os animamos a participar




AVE MARÍA

Vivía en Roma, en 1351, un hombre notable que se había hecho esclavo del diablo a través de un pacto. Durante 60 años, sirvió a Satanás en todo tipo de desórdenes y pecados muy graves. Luego llegó el momento de su muerte. Jesús, por medio de santa Brígida, envió a un confesor para que lo persuadiera de confesarse. Fue a visitar al enfermo, y no fue sino hasta la tercera visita del confesor que el paciente finalmente abrió su corazón. Luego, recuperando gradualmente la confianza, el pecador respondió al confesor: «Padre, me creía maldito, pero ahora siento una profunda vergüenza por mis pecados, y como la esperanza de ser perdonado me es permitida, sí, ¡quiero confesarme!”. De hecho, el paciente se confesó en el acto, comulgó al día siguiente y murió seis días más tarde en gran contrición. Después de su muerte, Jesús habló nuevamente a santa Brígida y le dijo que este pecador se había salvado, que estaba en el purgatorio y que debía su salvación a la intercesión de la Virgen Madre de Dios. 
San Alfonso María de Ligorio: En Las Glorias de María.

Manuel García