El Papa nombra por primera vez

A SIETE MUJERES PARA EL DICASTERIO DE VIDA CONSAGRADA

Rita Calvo, la tercera por la izquierda.
Foto:

Francisco nombró por primera vez a siete mujeres de órdenes religiosas, entre ellas la española Rita Calvo –superiora de la Compañía de María–, como miembros de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, el departamento vaticano que regula la vida religiosa dentro de la Iglesia católica.
Además, también entran a forma parte de este organismo tres españoles más: el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Luis Ladaria; el presidente de la Conferencia Episcopal Española, el cardenal Ricardo Blázquez; y el religioso Alejandro Moral Antón, prior general de los Agustinos.

En la Congregación, liderada por el cardenal Joao Braz de Aviz, entran por primera vez siete mujeres que lideran órdenes religiosas, ya que hasta ahora estaba compuesta solo por los superiores generales varones. Además está  la superiora general de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, Kathleen Appler; la superiora general de las Hijas de María Auxiliadora (Salesianas), Yvonne Reungoat; la superiora general de las Hermanas Franciscanas Misioneras de María, Françoise Massy; la superiora general de las Hermanas Misioneras, Pie Madri della Nigrizia (Misioneras Combonianas), Luigia Coccia; la superiora general de las Hermanas Misioneras de la Consolata, Simona Brambilla; y la presidenta general del Instituto Secular de Voluntarios Don Bosco, Olga Krizov. 



MANSEDUMBRE:

FRUTO DEL ESPIRITU SANTO

Pablo menciona la mansedumbre como un fruto del Espíritu Santo (cf. Ga 5,23). Propone que, si alguna vez nos preocupan las malas acciones del hermano, nos acerquemos a corregirle, pero «con espíritu de mansedumbre» (Ga 6,1), y recuerda: «Piensa que también tú puedes ser tentado» (ibíd.).
La mansedumbre es otra expresión de la pobreza interior, de quien deposita su confianza solo en Dios. De hecho, en la Biblia suele usarse la misma palabra anawin para referirse a los pobres y a los mansos. Alguien podría objetar: «Si yo soy tan manso, pensarán que soy un necio, que soy tonto o débil». Tal vez sea así, pero dejemos que los demás piensen esto. Es mejor ser siempre mansos, y se cumplirán nuestros mayores anhelos: los mansos «poseerán la tierra», es decir, verán cumplidas en sus vidas las promesas de Dios. Porque los mansos, más allá de lo que digan las circunstancias, esperan en el Señor, y los que esperan en el Señor poseerán la tierra y gozarán de inmensa paz (cf. Sal 37,). Al mismo tiempo, el Señor confía en ellos: «En ese pondré mis ojos, en el humilde y el abatido, que se estremece ante mis palabras» (Is 66,2). Reaccionar con humilde mansedumbre, esto es santidad.

Papa Francisco, Gaudete et exsultate, nº 73 al 76



AVE MARÍA

El 25 de mayo de 2018, el Papa Francisco celebró misa en presencia del relicario de Nuestra Señora de las Lágrimas de Siracusa (Madonna delle Lacrime di Siracusa), en la capilla de la Casa de Santa Marta.  

Hoy, «las lágrimas de la Virgen» de Siracusa «están aquí», dijo el Papa Francisco: «Recemos a la Santísima Virgen para que nos dé tanto a nosotros, como a la Humanidad que lo necesita, el don de lágrimas, para que podamos llorar por nuestros pecados y por las numerosas calamidades que hacen sufrir al pueblo de Dios y a los hijos de Dios. La imagen de Nuestra Señora de las Lágrimas se conserva en el santuario de Siracusa, en Sicilia: representa el inmaculado Corazón de María y ha tenido varias lacrimacines, la primera de las cuales ocurrió entre el 29 de agosto y el 1 de septiembre de 1953.

Manuel García




LA VIRGEN DE LA PALOMA, LA VIRGEN MÁS CASTIZA

Llega el mes de agosto y con él las merecidas vacaciones. Pero agosto no es sólo el mes vacacional por excelencia, también es el mes de las fiestas patronales y el de la Asunción de la Virgen María.
En Madrid, el 15 de agosto es el día de la Virgen de la Paloma, una de las advocaciones (nombres) que tiene Nuestra Señora. Una fiesta popular, castiza, cristiana y muy madrileña.
La Virgen de la Paloma es la patrona de un cuerpo tan ejemplar como el de los bomberos. Y al contrario que en la mayoría de los lugares la imagen de la Virgen es un lienzo. Pero pocos saben que ese cuadro que representa a Nuestra Señora de la Soledad, fue hallado por unos niños que jugaban en un solar pegado a la calle de la Paloma en un ya lejano 1791. A partir de entonces se la atribuyeron varios milagros, y la veneración a la Virgen se extendió con rapidez por todo Madrid y llegó hasta la Corte. Desde esa época tan lejana los madrileños veneran, celebran y quieren a su Virgen más castiza:
¡¡¡LA VIRGEN DE LA PALOMA!!!

     Antonio Vaquerizo




EL REY DE ORO

Un día un pobre hombre que vivía en la miseria y mendigaba de puerta en puerta, vio un carro de oro que entraba en el pueblo llevando un rey sonriente y radiante.
El pobre se dijo de inmediato:
– Se ha acabado mi sufrimiento, se ha acabado mi vida de pobre. Este rey de rostro dorado ha venido aquí por mí. Me cubrirá de migajas de su riqueza y viviré tranquilo.  El rey hizo detener el carro a su lado. El mendigo, que se había postrado en el suelo, se levantó y miró al rey, convencido de que había llegado la hora de su suerte. Entonces el rey extendió su mano hacia el pobre hombre y dijo:
– ¿Qué tienes para darme?
El pobre, muy desilusionado y sorprendido, no supo que decir.
– ¿Es un juego lo que el rey me propone? ¿Se burla de mí? – se dijo.
Entonces, al ver la persistente sonrisa del rey, su luminosa mirada y su mano tendida, el pobre metió su mano en la alforja, que contenía unos puñados de arroz. Cogió un grano de arroz, uno solo y se lo dio al rey, que le dio las gracias y se fue enseguida, llevado por unos caballos sorprendentemente rápidos.
Al final del día, al vaciar su alforja, el pobre encontró un grano de oro. Se puso a llorar diciendo:
– ¡Qué estúpido que fui, por qué no le habré dado todo mi arroz!  

Rabindranath Tagore




«HÁBLANOS DE LA RELIGIÓN»

Y un viejo sacerdote dijo: Háblanos de la Religión.
Y él respondió:
¿Acaso he hablado hoy de otra cosa?
¿No son todos los actos y todas las reflexiones, religión? ¿Y aún aquello que no es acto ni pensamiento, sino un milagro y una sorpresa brotando siempre en el alma, aun cuando las manos pican la piedra o atienden el telar? ¿Quién puede separar su fe de sus acciones o sus creencias de sus ocupaciones?
¿Quién puede desplegar sus horas ante sí mismo dicien do: «Esto para Dios y esto para mí; esto para mi alma y esto para mi cuerpo?»
Todas nuestras horas son alas que baten a través del espacio de persona a persona. El que usa su moralidad como su más bella vestidura mejor estaría desnudo. El sol y el viento no desgarrarían su piel.
Y aquél que define su conducta por medio de normas, apresará su pájaro cantor en una jaula. El canto más libre no sale detrás de alambres ni barrotes.
Y aquél para quien la adoración es una ventana que puede abrirse pero también cerrarse, no ha visitado aún la mansión de su espíritu cuyas ventanas se extienden desde el alba hasta el alba.
Vuestra vida de todos los días es vuestro templo y vuestra religión. Cada vez que en él entréis llevad con vosotros todo lo que tenéis.

Kahlil Gibran, El profeta