LA VIRGEN DE LA PALOMA, LA VIRGEN MÁS CASTIZA

Llega el mes de agosto y con él las merecidas vacaciones. Pero agosto no es sólo el mes vacacional por excelencia, también es el mes de las fiestas patronales y el de la Asunción de la Virgen María.
En Madrid, el 15 de agosto es el día de la Virgen de la Paloma, una de las advocaciones (nombres) que tiene Nuestra Señora. Una fiesta popular, castiza, cristiana y muy madrileña.
La Virgen de la Paloma es la patrona de un cuerpo tan ejemplar como el de los bomberos. Y al contrario que en la mayoría de los lugares la imagen de la Virgen es un lienzo. Pero pocos saben que ese cuadro que representa a Nuestra Señora de la Soledad, fue hallado por unos niños que jugaban en un solar pegado a la calle de la Paloma en un ya lejano 1791. A partir de entonces se la atribuyeron varios milagros, y la veneración a la Virgen se extendió con rapidez por todo Madrid y llegó hasta la Corte. Desde esa época tan lejana los madrileños veneran, celebran y quieren a su Virgen más castiza:
¡¡¡LA VIRGEN DE LA PALOMA!!!

     Antonio Vaquerizo




EL REY DE ORO

Un día un pobre hombre que vivía en la miseria y mendigaba de puerta en puerta, vio un carro de oro que entraba en el pueblo llevando un rey sonriente y radiante.
El pobre se dijo de inmediato:
– Se ha acabado mi sufrimiento, se ha acabado mi vida de pobre. Este rey de rostro dorado ha venido aquí por mí. Me cubrirá de migajas de su riqueza y viviré tranquilo.  El rey hizo detener el carro a su lado. El mendigo, que se había postrado en el suelo, se levantó y miró al rey, convencido de que había llegado la hora de su suerte. Entonces el rey extendió su mano hacia el pobre hombre y dijo:
– ¿Qué tienes para darme?
El pobre, muy desilusionado y sorprendido, no supo que decir.
– ¿Es un juego lo que el rey me propone? ¿Se burla de mí? – se dijo.
Entonces, al ver la persistente sonrisa del rey, su luminosa mirada y su mano tendida, el pobre metió su mano en la alforja, que contenía unos puñados de arroz. Cogió un grano de arroz, uno solo y se lo dio al rey, que le dio las gracias y se fue enseguida, llevado por unos caballos sorprendentemente rápidos.
Al final del día, al vaciar su alforja, el pobre encontró un grano de oro. Se puso a llorar diciendo:
– ¡Qué estúpido que fui, por qué no le habré dado todo mi arroz!  

Rabindranath Tagore




«HÁBLANOS DE LA RELIGIÓN»

Y un viejo sacerdote dijo: Háblanos de la Religión.
Y él respondió:
¿Acaso he hablado hoy de otra cosa?
¿No son todos los actos y todas las reflexiones, religión? ¿Y aún aquello que no es acto ni pensamiento, sino un milagro y una sorpresa brotando siempre en el alma, aun cuando las manos pican la piedra o atienden el telar? ¿Quién puede separar su fe de sus acciones o sus creencias de sus ocupaciones?
¿Quién puede desplegar sus horas ante sí mismo dicien do: «Esto para Dios y esto para mí; esto para mi alma y esto para mi cuerpo?»
Todas nuestras horas son alas que baten a través del espacio de persona a persona. El que usa su moralidad como su más bella vestidura mejor estaría desnudo. El sol y el viento no desgarrarían su piel.
Y aquél que define su conducta por medio de normas, apresará su pájaro cantor en una jaula. El canto más libre no sale detrás de alambres ni barrotes.
Y aquél para quien la adoración es una ventana que puede abrirse pero también cerrarse, no ha visitado aún la mansión de su espíritu cuyas ventanas se extienden desde el alba hasta el alba.
Vuestra vida de todos los días es vuestro templo y vuestra religión. Cada vez que en él entréis llevad con vosotros todo lo que tenéis.

Kahlil Gibran, El profeta




PRESENCIA DEL RESUCITADO

Recordemos cómo Jesús invitaba a sus discípulos a prestar atención a los detalles.
El pequeño detalle de que se estaba acabando el vino en una fiesta.
El pequeño detalle de que faltaba una oveja.
El pequeño detalle de la viuda que ofreció sus dos moneditas.
El pequeño detalle de tener aceite de repuesto para las lámparas por si el novio se demora.
El pequeño detalle de pedir a sus discípulos que vieran cuántos panes tenían.
El pequeño detalle de tener un fueguito preparado y un pescado en la parrilla mientras esperaba
a los discípulos de madrugada.
La comunidad que preserva los pequeños detalles del amor, donde los miembros se cuidan unos a otros y constituyen un espacio abierto y evangelizador, es lugar de la presencia del Resucitado que la va santificando según el proyecto del Padre. A veces, por un don del amor del Señor, en medio de esos pequeños detalles se nos regalan consoladoras experiencias de Dios.

Papa Francisco, Gaudete et exsultate, nº 144 y145




AVE MARÍA

En este mes la Iglesia celebra a Nuestra Señora del Monte Carmelo. En efecto, el 16 de julio de 1251, Nuestra Señora se aparece al santo carmelita inglés, Simón Stock, y le entrega el Escapulario milagroso del Carmelo, con estas palabras:  Recibe, querido hijo, este Escapulario de tu Orden como signo distintivo de mi fraternidad y la muestra del privilegio que he obtenido para ti y los hijos del Carmelo. El que muera con éste escapulario será salvado y no sufrirá nunca del fuego eterno. Es un signo de Salvación. 

Una salvaguarda en los peligros, un compromiso de paz y de eterna alianza. Setenta años después, Nuestra Señora se apareció al Papa Juan XXII y le hizo una nueva promesa, considerada como un complemento de la primera. Al principio, el Escapulario era de uso exclusivo de los religiosos carmelitas. Más tarde la Iglesia, deseando extender los privilegios y beneficios espirituales de este uso a todos los católicos, simplificó su tamaño y autorizó que todos puedan recibirlo.

Manuel García




JESÚS ES NUESTRA ALEGRÍA

El Papa Francisco reflexionaba hace pocos días sobre cómo se dicen y se interpretan las palabras:

«El problema que nosotros tenemos hoy no es tanto lo que uno dice o lo que no dice, sino el cómo. Lo importante es decir las cosas con projimidad, con cercanía, entonces, expresa la ternura».
Una gran verdad del Papa Francisco. En muchas ocasiones decimos cosas que son mal interpretadas o bien las hemos expresado mal. Tenemos que pensar, que la forma de manifestar nuestras opiniones son fundamentales para que los que no son cristianos entiendan lo que les queremos decir, que no nos mal interpreten. Debemos empatizar con nuestros semejantes, ser ejemplo de vida y buscar la proximidad con ellos. 
¡¡¡Jesús es nuestra guía!!!

     Antonio Vaquerizo