Te quiero
LA PROFUNDIDAD DEL COMPROMISO
La familia atraviesa una crisis cultural profunda, como todas las comunidades y vínculos sociales. En el caso de la familia, la fragilidad de los vínculos se vuelve especialmente grave porque se trata de la célula básica de la sociedad, el lugar donde se aprende a convivir en la diferencia y a pertenecer a otros y donde los padres transmiten la fe a sus hijos. El matrimonio tiende a ser visto como una mera forma de gratificación afectiva que puede constituirse de cualquier manera y modificarse de acuerdo con la sensibilidad de cada uno. Pero el aporte indispensable del matrimonio a la sociedad supera el nivel de la emotividad y el de las necesidades circunstanciales de la pareja. Como enseñan los Obispos franceses, no procede «del sentimiento amoroso, efímero por definición, sino de la profundidad del compromiso asumido por los esposos que aceptan entrar en una unión de vida total».
El individualismo posmoderno y globalizado favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas, y que desnaturaliza los vínculos familiares. La acción pastoral debe mostrar mejor todavía que la relación con nuestro Padre exige y alienta una comunión que sane, promueva y afiance los vínculos interpersonales.
Papa Francisco, La alegría del evangelio, nº 66,67
DECÁLOGO DEL ESPÍRITU POSITIVO
APRENDER A DESCANSAR
«Cañón del Río Lobos» Soria
10. La vida no se disfruta tanto por el descanso como por el trabajo gustoso.
FE Y DEPORTE: UNA SIMBIOSIS PERFECTA
El deporte imprime valores de solidaridad, compañerismo y nobleza. Unos valores humanos a los que muchos deportistas unen valores espirituales. Este es el caso del portero del Real Madrid, el costarricense Keylor Navas, un ejemplo como futbolista y un ejemplo como cristiano. Su fuerza en el campo proviene de Dios y a Él se encomienda en cada partido. Antes de comenzar los encuentros se arrodilla y eleva su mirada al cielo.
Keylor es sobre todo y ante todo un hombre de fe. Así se llama la película que fue estrenada en los cines a primeros de junio. La fe en Dios y el esfuerzo diario le llevaron a alcanzar su sueño: jugar en el Real Madrid. Durante la ofrenda de la Champions en la catedral de la Almudena, muchas fueron las personas que agradecieron a Keylor, no la victoria de su equipo, sino su continuo testimonio de fe. Su fuerza interior reside en su amor a Dios. Cuerpo y alma como simbiosis perfecta. Keylor dice en la película: "Cuando un sueño es acompañado por fe, la distancia sólo es parte del camino… Para mí fue clave saber que Dios está en el control de mi vida…" Modos de vivir como el de Keylor Navas deben ser un ejemplo a seguir por todos nosotros, los cristianos.
Antonio Vaquerizo