FELICES PASCUAS

La palabra Pascua (pascae en latìn, pèsaj en hebreo) significa PASO.
En el caso de los judíos representa el cruce del Mar Rojo, 
es decir el PASO de la esclavitud hacia la libertad
Se conmemora la Resurrección de Cristo, 
el PASO de la muerte hacia la vida:
De la resignación a la acción ;
De la indiferencia a la solidaridad;
De la queja a la búsqueda de soluciones;
De la desconfianza al abrazo sincero;
Del miedo al coraje de volver a apostar todo por amor;
De recoger sin vergüenza los trozos de sueños rotos y volver a empezar;
De la autosuficiencia a compartir el fracaso y los éxitos;
De hacer las paces con nuestro pasado para que no arruine nuestro presente;
Y de saber que de nada sirve ser luz, si no ilumina el camino de alguien.



RESUCITO




La existencia de Jesús reúne más pruebas que cualquier personaje de la Antigüedad

Durante diecisiete siglos nadie puso en duda la historicidad de la persona de Jesucristo. Fue con la Ilustración cuando empezaron a surgir hipótesis que la cuestionaban, no sobre la base de hallazgos o descubrimientos nuevos, sino a modo de re-interpretaciones de los Evangelios que los incorporaban a una teoría general sobre la mitología antigua,  y siempre sobre la base de un prejuicio racionalista que niega la posibilidad de la Revelación.

Sin embargo, las fuentes históricas permiten asegurar con absoluta certeza que existió un hombre en la Palestina del siglo I llamado Jesús de Nazaret, un predicador que hacía milagros y profecías y que se proclamó Dios, y que fue crucificado por orden de Poncio Pilato bajo las presiones del sanedrín.

¿Cuáles son las fuentes históricas que justifican esta afirmación? A ello consagró el pasado Martes Santo un programa especial Tiempos Modernos, el espacio que dirige el historiador Fernando Paz en Intereconomía TV, una tertulia en la que participaron: Luis Antequera, autor de El Cristianismo desvelado y Jesús en el Corán, y bloguero en ReL; César Barta y Nicolás Dietl, ambos físicos y miembros del Centro Español de Sindonología; y Gabriel Ariza, director de Infovaticana y director de la editorial Homo Legens.

Abajo ofrecemos el vídeo completo de la tertulia, que vale la pena ver entera, pero recogemos a continuación algunos de los argumentos expuestos.

Las fuentes judías. Flavio Josefo (c. 37-101), fue un historiador judío que en su Libro de las Antigüedades (año 90) hace dos breves menciones a Jesucristo, una directa de unas ocho líneas y otra tangencial (al referirse a Santiago) de menos de una. La cita directa es un párrafo panegírico que habla bien de Jesús y dice que podría ser una figura divina que hace milagros. Algunos han pretendido quitar valor a esta alusión, alegando que podría ser una interpolación cristiana, pero el caso es que el texto figura así en todas y cada una de las copias que se conocen. También se ha dicho que Flavio Josefo podría ser un cristiano oculto, pero entonces cabe esperar que habría mencionado a Cristo algo más que de pasada y con mayor implicación que una simple referencia contextual.

Las fuentes paganas. Plinio, Suetonio y Tácito, todos ellos anteriores al año 120, mencionan mínimamente a un personaje llamado Cristo. No es importante lo que dicen de él, aunque sí que recojan su existencia. Se da además alguna interrelación con las fuentes cristianas. Suetonio habla de la expulsión de los judíos de Roma en tiempos de Claudio, y en las cartas de San Pablo se habla de una pareja de judíos víctimas de esa expulsión.

Abundancia de fuentes. Las fuentes documentales sobre Jesucristo son más abundantes que sobre cualquier otro personaje de la Historia. Hay que tener algunos datos para entender con perspectiva lo que esto significa. Por ejemplo, que el primer manuscrito firmado por su autor que se conserva es de Petrarca (1304-1374). Que de Sócrates, de cuya existencia y pensamiento nadie duda, solo sabemos por Platón. Que la traducción más antigua que se conserva de las obras de Platón es catorce siglos posterior a su redacción (del siglo IX: el filósofo griego vivió en el V antes de Cristo). De La Guerra de las Galias, de Julio César, que nadie cuestiona como fuente histórica, la copia más antigua que se conserva es once siglos posterior a los hechos. De los Evangelios, sin embargo, se conservan más copias que de ningún otro libro de la Antigüedad, más de en infinidad de lenguas y prácticamente coincidentes; solamente manuscritos griegos de finales del siglo I y principios del siglo II se conservan , y están apareciendo copias cada vez más antiguas.

La datación de los Evangelios. Los Evangelios son muy próximos a los hechos narrados en ellos, lo cual refuerza su veracidad. Esto puede deducirse de una mera crítica interna. Con certeza, los sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) están escritos antes del año 70, dado que citan la profecía de Jesús sobre la destrucción del Templo, que tuvo lugar ese año, pero no el hecho mismo. Por lo mismo, los Hechos de los Apóstoles son escritos por Lucas en torno al año 60, que es cuando se separa de Pablo, o bien poco después. Ahora bien, Lucas dedica los Hechos a Teófilo evocándole el Evangelio que ya le ha mandado. Luego el Evangelio de Lucas es como mínimo anterior al año 60-70. Pero, a su vez, tanto Lucas como Mateo beben en Marcos, como se deduce de la crítica interna. Todo esto fue corroborado además por el famoso papiro 7Q5 de Qumrán, en el que el padre O’Callaghan identificó un texto de Marcos 6, 52-53. Ahora bien, los papirólogos datan ese manuscrito en torno al año 50. Pero es que la vasija en la que fueron hallados esos papiros se cree que venía de Roma, esto es, no se trataría de una primera copia, sino de una copia del Evangelio procedente de Roma, donde ya circulaba.

El relato de la Pasión. La Pasión y Muerte de Cristo, tal como la relatan los Evangelios, es por sí misma una prueba de veracidad. Primero, porque el simulacro de proceso se vio condicionado por la presencia en Jerusalén de Poncio Pilato, quien tenía su residencia en Cesarea Marítima; nada habría sido igual sin él allí, lo que aporta una prueba inequívoca de veracidad al relato. Segundo, por la existencia de dos métodos de ejecución, la flagelación y la crucifixión, una singularidad en la Historia porque eran métodos alternativos; de hecho, la muerte de Jesús en la Cruz es muy rápida, tres horas frente a los seis días de agonía que suponía en otros casos; y a él no le parten las piernas para acelerar su muerte, porque su propia debilidad en las piernas ya le está asfixiando. 




SI QUEREMOS PARECERNOS A MARÍA

Si queremos parecernos a María, si, al pasar de los años, queremos ser transformados en todo nuestro ser, es necesario que se dé en nosotros un doble movimiento de actividad y pasividad.«Sí» respondo, y al mismo tiempo «me abandono a Tu Santa Voluntad». Para vivir así, hay que creer realmente que Dios está ahí y que Él conduce todas las cosas. En nuestra pobre existencia, si le decimos a Dios: «Aquí estoy, que se haga en mi según tu palabra», hay que agregar «si me agrada o no me agrada», y eso en función de nuestro propio juicio, de nuestros gustos o peor aún de nuestro confort. El Verbo de Dios, pudo hacerse carne en el seno de María porque María estaba ahí,  abandonada a la Voluntad de Dios y cooperando con toda su alma y su cuerpo a esta Voluntad. Dios nos quiere flexibles, y normalmente, cuando el Espíritu Santo nos habita, hay en nosotros esa flexibilidad. Flexibilidad, es la clave para hacer nuestros corazones totalmente disponibles a la acción de Dios.




RESPETO, APRECIO, DIVERSIDAD

El jueves, 22 de marzo, se ha reunido la Plataforma Pacto de Convivencia para recordar a las víctimas de delitos de odio en la exposición Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos. Con el objetivo de recordar el horror del pasado para tomar conciencia y poner de manifiesto la responsabilidad en la formación y promoción de una sociedad democrática y comprometida con los Derechos Humanos.

  «Juntos hacemos una visita a la memoria del Holocausto, del genocidio nazi, que rememora hasta qué oscuro lugar se puede descender cuando todo principio moral y ético es olvidado y se alienta la discriminación hasta convertirse en odio irracional hacia quienes son «diferentes»», reza la nota. «El respeto y el aprecio a la diversidad –recuerda el texto– son el mejor antídoto contra la intolerancia y la exclusión». 




LA SANTA TIERRA JORDANA


Vista de Gerasa, la ciudad grecorromana mejor preservada de Oriente Próximo. Foto: Daniel Duce

La tierra del reino hachemita ha sido, desde hace milenios, lugar de acontecimientos centrales en la historia del cristianismo, como su propio nombre indica –Jordania toma el nombre del Jordán, río donde fue bautizado Jesucristo–. «Tierra para mí familiar desde las Santas Escrituras, santificada por la presencia misma de Jesús, de Moisés, de Elías y Juan el Bautista, y por los santos mártires de los comienzos de la Iglesia», dijo san Juan Pablo II durante su vista en el año 2000, visita que ya había realizado Pablo VI y que repitieron Benedicto XVI y Francisco.
Cerca de un millón de sirios viven repartidos en las ciudades, muchos de ellos, cristianos atendidos por Cáritas. «El resto viven en campamentos, la mayoría en el de Zaatari (al norte) que es ya casi una ciudad con personas aproximadamente».