ADVIENTO, TIEMPO MARIANO.
El valor del Adviento, que es «un momento especialmente adaptado al culto de la Madre del Señor», significa que este tiempo litúrgico debe ser visto como un «mes de María». En el calendario litúrgico del Oriente cristiano, el período de vigilia al misterio de la manifestación (Adviento) de la salvación divina (Teofanía) en los misterios de la Natividad-Epifanía del Hijo único de Dios Padre aparece como un tiempo eminentemente mariano. La atención se centra en la preparación para la venida del Señor en el misterio de la maternidad divina. En el Oriente, todos los misterios relacionados con la Virgen María son misterios cristológicos, es decir, se refieren al misterio de nuestra salvación en Cristo. De manera que, en el rito copto, se cantan durante este período, las virtudes de María en la Theotokia; en el Oriente sirio, este tiempo es llamado Subbara, es decir, Anunciación, para poner de relieve su carácter mariano. En el rito bizantino, la preparación de la Navidad está marcada por una serie cada vez mayor de las fiestas marianas y coros cantados en honor de la Virgen María.
FECUNDIDAD
SEÑORA DEL SILENCIO
Madre del Silencio y de la Humildad,
Tú vives perdida y encontrada
en el mar sin fondo del Misterio del Señor.
Eres disponibilidad y receptividad.
Eres fecundidad y plenitud.
Eres atención y solicitud por los hermanos.
Estás vestida de fortaleza.
En Ti resplandecen la madurez humana y la elegancia espiritual.
Eres señora de Ti misma
antes de ser señora nuestra.
No existe dispersión en Ti.
En un acto simple y total,
tu alma, toda inmóvil,
está paralizada
e identificada con el Señor.
Estás dentro de Dios
y Dios dentro de Ti.
El Misterio Total te envuelve
y te penetra, te posee, ocupa
e integra todo tu ser. (…)
Sin embargo, tu silencio no es ausencia sino presencia.
Estás abismada en el Señor,
y al mismo tiempo,
atenta a los hermanos, como en Caná.
P. Larrañaga.
Y EN ESTA NAVIDAD…
CONTENIDOS Y ACTITUDES DEL ADVIENTO
10.- La esperanza es la virtud del adviento. Y la esperanza es el arte de caminar gritando nuestros deseos: ¡Ven, Señor Jesús!