EL AMOR NO ADMITE EXCUSAS

Desde el año pasado, en Madrid tenemos una imagen de Jesús desamparado del artista canadiense Thimoty P. Schmalz que nos acerca este pasaje evangélico de forma muy gráfica. Se trata de una escultura de Jesús, en tamaño natural, que representa una persona sin techo acostada en un banco. Tenéis un hueco en el banco para sentaros unos instantes y, en Jesús, ver a tantos y tantos desamparados, quizá a nosotros mismos. A su lado, se nos hacen tres invitaciones que valen no solo para esta jornada, sino para nuestro día a día:

1. Sentémonos con los pobres y descartados. Sentarse es atenderlos, verlos, acercarlos a nuestro corazón, no desentendernos de todas las situaciones que afectan a la dignidad del ser humano. Las pobrezas son muchas y de muy diferentes clases. Como en el banco de la escultura, siempre hay un sitio para nosotros.

2. Contemplemos sus heridas, las pobrezas. Pueden ser diferentes pero todas hacen sufrir al que las padece. Probablemente también nosotros tengamos llagas.

3. Obremos dando respuestas concretas. Nuestra vida ha de tener respuestas concretas para nuestros hermanos. No lo dejemos para mañana.

+ Carlos Card. Osoro, arzobispo de Madrid




Ciencia y creencia





Día de la Iglesia diocesana 2017


«Somos una gran familia CONTIGO» es el lema del Día la Iglesia Diocesana 2017 que se celebra el próximo 12 de noviembre. El secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia nos invita a colaborar con nuestra parroquia aportando lo que tenemos: cualidades, tiempo o dinero. Somos la familia de los hijos de Dios y como familia todos somos corresponsables de su labor y de su sostenimiento.

Un saludo.




FELICITACIONES





LANZADOS AL INFINITO

Los santos son grandes
porque habiendo visto en el Señor,
su propia grandeza,
se juegan por Dios, como hijos suyos,
todas sus cosas.
Dan sin pedir nada a cambio.
Dan la vida, el alma, la alegría,
todo vínculo terreno, toda riqueza.
Libres y solos, lanzados al infinito
esperan que el amor los introduzca
en los reinos eternos; pero, ya en esta vida,
sienten llenarse el corazón de amor,
del verdadero amor, del único amor
que sacia, que consuela,
de ese amor que rompe los párpados del alma
y da lágrimas nuevas.
¡Ah! Ningún hombre sabe lo que es un santo.
Ha dado y ahora recibe;
y un flujo continuo pasa entre cielo y tierra,
une la tierra al cielo
y fluye del abismo
ebriedad única, linfa celestial,
que no se detiene en el santo, 
sino que pasa sobre los cansados, los mortales,
los ciegos y paralíticos del alma,
y traspasa y rocía, alivia, atrae y salva.
Si quieres conocer el amor, preguntárselo al santo.
Chiara Lubich 
Fonte: "La dottrina spirituale», Mondadori 2001