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En el CENTENARIO de las APARICIONES de FATIMA
La pareja humana es el camino de la historia de la salvación.
Pavel Florensky, el Da Vinci ruso: Físico, matemático, poeta, pintor, teólogo…
Este sacerdote, que fue ejecutado en un gulag, revisó las teorías de Einstein y de Picasso
asta 1991 era un auténtico desconocido en esta Europa atiborrada de racionalismo que niega paranoicamente la incompatibilidad entre fe y ciencia, a pesar de que muchos descubrimientos tienen a creyentes como sus protagonistas. En aquel año se abrieron los archivos del KGB para desvelar, la vida y obra de Pavel Florensky, ejecutado en 1937 tras pasar varios años en un gulag. Científico, matemático, escritor, pintor, poeta… y ordenado sacerdote ortodoxo en 1911, un año después de casarse, se encuentra en la galería de los sabios más importantes de todos los tiempos y le comparan con Da Vinci.
Había nacido en Azerbaiyán en 1882. A los 18 años, marchó a Moscú y cuatro años más tarde conseguía la graduación en Matemáticas y en Física, lo que motivó que le ofrecieron distintos puestos, que él rechazó para decantarse por estudios eclesiásticos.
Durante su estancia en la Universidad de Moscú, publicó El pilar y las bases de la verdad: Un ensayo de 12 cartas, que fue valorado por grandes matemáticos, como Egorov y Luzin, quien lo definió como la obra que le devolvió las ganas de vivir. Princeton University Press la publicó en 2004.
Picasso, Einstein, geometría…
En 1910 se casó y en 1911 se ordenó sacerdote ortodoxo. A Florenski le debemos la noción de perspectiva invertida en el arte. El cubismo de Picasso encaminó a Pavel a revisar los presupuestos científicos de la perspectiva geométrica. Con argumentos de esta materia, de óptica y su conocimiento enciclopédico de la historia del arte, mostró que la perspectiva monofocal, heredada del Renacimiento, era una «expresión simbólica» artificialmente construida. En 1924, publicó monografías sobre Dieléctricos y Arte Ruso Antiguo. Fue el autor del texto de base para estudiar ingeniería eléctrica que se usó durante más de 30 años.
Números Imaginarios en Geometría es el título de uno de sus trabajos científicos más potentes en el que daba una interpretación geométrica de la Teoría de la Relatividad de Einstein.
A principios de los años treinta desarrolló un aparato capaz de fotografiar los rayos infrarrojos y los ultravioletas más allá del espectro visual. En su deportación a Siberia, su potente espíritu inquieto le catapultó a estudiar los hielos perpetuos, su cristalización (diseño una cámara especial para su microscopio, convirtiéndose en uno de los pioneros de la microfotografía) e inventó un líquido anticongelante.
Teólogo, filósofo, místico, políglota…
Éstas y otras facetas de su talento creativo las desarrolló siendo sacerdote ortodoxo. Siempre le impresionó la religiosidad cristiana de León Tolstoi, lo que le condujo a la Facultad de Teología, donde durante años se dedicó al estudio de la Biblia, Filosofía, Historia de la Filosofía, Mística, Lógica Matemática, hebreo… Fundó la Fraternidad Cristiana de Lucha, por lo que fue detenido en varias ocasiones, aunque abandono su militancia en 1907. Se licenció en Teología en 1908 y ese mismo año ocupo la cátedra de Historia de la Filosofía.
Alcanzó reputación entre el mundo universitario moscovita en estas disciplinas. Al llegar la revolución rusa en 1917, se decantó por la enseñanza del arte y ocupó la Cátedra de Espacialidad de la Obra de Arte. Por su alejamiento de la política, logró convivir durante un tiempo con la Revolución rusa, pero llegaron las controversias.
El Leonardo Da Vinci ruso
A pesar de ser considerado una de las mentes más preclaras de Rusia en los ámbitos intelectuales (se lo conocía como el Da Vinci ruso), se le acusó de contrarrevolucionario monárquico. De la lectura de las actas de su interrogatorio, se ve claramente cómo se autoinculpó al inventar una conspiración absurda con el Vaticano para poder exculpar a otros detenidos. Fue ejecutado en un 8 de Diciembre de 1937, muy cerca de Leningrado.
Con la «pulcritud» del régimen soviético para hacer desaparecer a sus enemigos, de Florenski no quedó ni la partida de bautismo: se volatilizó hasta mediados de la década de los ochenta. Su figura permaneció en la memoria de algunos discípulos y familiares, aunque aún hoy se desconoce una gran parte de su pensamiento y de su obra.
Apasionado por todo, encarnó una religiosidad abierta a la belleza de toda la realidad, que el hombre desentraña por pura naturaleza creada -como aquella- por Dios. Por eso vaticinó en 1917 el final de la ideología comunista para su país: «Tengo fe en que el nihilismo, cuando esté agotado, mostrará su incapacidad, todo el mundo estará harto y se despertará del odio. Y entonces, después de que esta ignominia haya fracasado, los corazones y las mentes, ya renovados, se dirigirán hacia la idea rusa, sin volver la vista atrás, hambrientos…».
El Papa pide seguir a Jesús «no de palabra sino con los hechos»
Durante la Misa del Domingo de Ramos, Francisco expresa su «profundo pesar» por el atentado en Egipto
El Papa ha comenzado este domingo la celebración de su quinta Semana Santa como Obispo de Roma, recordando el atentado horas antes en El Cairo contra una iglesia copta. Francisco trasladó su «profundo pesar» a su «querido hermano» el papa Tawadros II, cabeza de los ortodoxos coptos, y a todo el pueblo egipcio.
El Pontífice recordó también que el Domingo de Ramos se celebra a nivel diocesano la Jornada Mundial de la Juventud. Tras la Misa, un grupo de jóvenes polacos pasó el testigo a una representación panameña, con la entrega de la cruz de la JMJ. Las dos delegaciones participaron en la víspera en una vigilia de oración presidida por el Papa en la basílica de Santa María la Mayor.
En su homilía, el Papa explicó que el Domingo de Ramos «tiene como un doble sabor, dulce y amargo, es alegre y dolorosa, porque en ella celebramos la entrada del Señor en Jerusalén, aclamado por sus discípulos como rey, al mismo tiempo que se proclama solemnemente el relato del Evangelio sobre su pasión».
«Pero este Jesús, que justamente según las Escrituras entra de esa manera en la Ciudad Santa –añadió–, no es un iluso que siembra falsas ilusiones, no es un profeta new age, un vendedor de humo, todo lo contrario: es un Mesías bien definido, con la fisonomía concreta del siervo, el siervo de Dios y del hombre que va a la pasión; es el gran Paciente del dolor humano».
Y a sus discípulos no les promete «honores y triunfos», sino que «siempre advirtió a sus amigos que el camino era ese, y que la victoria final pasaría a través de la pasión y de la cruz. Y lo mismo vale para nosotros. Para seguir fielmente a Jesús, pedimos la gracia de hacerlo no de palabra sino con los hechos, y de llevar nuestra cruz con paciencia, de no rechazarla, ni deshacerse de ella, sino que, mirándolo a Él, aceptémosla y llevémosla día a día».
Hoy, concluyó el Pontífice, «Él está presente en muchos de nuestros hermanos y hermanas que hoy, hoy sufren como Él, sufren a causa de un trabajo esclavo», «los dramas familiares», «las enfermedades»… o «la guerra y el terrorismo».
Ricardo Benjumea
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