Convivencia en Monasterio de Uclés

CONVIVENCIA 
RETIRO PARROQUIAL
Fecha: Sábado 4 Marzo 2017
Lugar: Monasterio de Uclés.
8:30   Salida desde parroquia Santa Beatriz.
17:45   Vuelta a Madrid
Bus ida y vuelta, comida en el monasterio y la visita guiada. 
Mínimo 40 personas.
Un momento para la reflexión, 
el silencio y la comunión entre nosotros. 
Una ocasión para adentrarnos
 en las riquezas que nos trae la cercania de la Semana Santa.
Una oportunidad para abrir el corazón, la mente y la voluntad
 al abrazo de Dios Amor  que se “entrega” y “ofrece”
 por cada uno.
Información:     Parroquia Santa Beatriz     692747942

 “Descargad en Él todo vuestro agobio, porque Él cuida de vosotros”.

(San Juan Eudes)



Esa fraternidad que nos hace iglesia.

Entrevista de Claudio Sorge a Chiara Lubich
para el programa “Ottavo Giorno”
( Rai Uno) 17 de abril de 1978.
El amor que el cristiano lleva – y en esto está el misterio abismal y la potencia escondida que, si se hace fructificar, puede obrar milagros –, es distinto a cualquier otro amor existente en el mundo, por noble y bonito que sea. Es un amor de origen divino, el mismo amor de Dios participado al hombre que, injertándose en él, lo hace hijo de Dios. Y ésta es la premisa y la causa de una realidad incomparable: la fraternidad humana en un plano más alto, la fraternidad sobrenatural.
(…)Si Navidad nos recuerda hasta qué punto Dios nos ha amado, es decir, hasta hacerse uno de nosotros, es fácil comprender cómo la lógica de su amor le haga desear estar siempre interesado por nuestros asuntos y deseoso de seguir viviendo, en cierto modo, entre nosotros, compartiendo nuestras alegrías, nuestros dolores, las responsabilidades y las fatigas, dándonos sobre todo una mano como Hermano nuestro. (…) Él quiere estar siempre con nosotros. Y le bastan dos o tres cristianos… ¡y ni siquiera que sean santos! Bastan dos o más hombres de buena voluntad que crean en Él y sobre todo en su amor.
Si hacemos así, en la Iglesia habrá células vivas en abundancia, que con el tiempo podrán animar la sociedad que las rodea, hasta penetrar en la masa. Entonces, ésta, impregnada por el Espíritu de Cristo, podrá cumplir mejor el designio de Dios sobre el mundo y dar un impulso decisivo a una revolución social, pacífica, pero irrefrenable, con consecuencias que jamás habríamos osado esperar.(…)

Si hay personas unidas en el nombre de Cristo, mañana podremos ver pueblos unidos.



Jesús no busca la popularidad

“La mirada de Jesús va a lo grande y a lo pequeño. Así mira Jesús: nos ve a todos, pero mira a cada uno de nosotros. Ve nuestros grandes problemas, nuestras grandes alegrías, y ve también nuestras cosas pequeñas. Porque está cerca. Jesús no se asusta delas grandes cosas, pero también tiene en cuenta las pequeñas. Así nos mira Jesús”.
El estupor del encuentro con Jesús.
Si corremos “con perseverancia, teniendo fija la mirada en Jesús” nos sucederá lo que le sucedió a la gente después de la resurrección de la hija de Jairo, que fue acogida “con gran estupor”:
“Yo voy, miro a Jesús, camino delante, fijo la mirada en Jesús y ¿qué encuentro? ¡Que Él tiene fija la mirada sobre mí! Y esto me provoca gran estupor. Es el estupor del encuentro con Jesús. ¡Pero no tengamos miedo! No tengamos miedo, como aquella anciana que no tuvo miedo de ir a tocar el borde del manto. ¡No tengamos miedo! Corramos por este camino, siempre con la mirada fija en Jesús. Y tendremos esta bella sorpresa: nos henchirá de estupor. El mismo Jesús tiene fija su mirada sobre mí”.
PAPA FRANCISCO, misa en Santa Marta el 31 enero 2017



Vivir con sinceridad

[…] querer el bien del otro significa escucharlo, demostrarle una atención sincera, compartir sus alegrías y sus pruebas, preocuparse de él, acompañarlo en su camino. El otro no es nunca un extraño, sino un hermano, una hermana que es parte de mí, a quien quiero servir. […]
(Fuente:Palabra de vida – Julio 2016)



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Carta del Papa Francisco a los jóvenes.

Con ocasión de la presentación del Documento Preparatorio de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos
Queridos jóvenes,
Tengo el agrado de anunciarles que en el mes de octubre del 2018 se celebrará el Sínodo de los Obispos sobre el tema «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional». He querido que ustedes ocupen el centro de la atención porque los llevo en el corazón. Precisamente hoy se presenta el Documento Preparatorio, que les ofrezco como una "guía» para este camino.
Me vienen a la memoria las palabras que Dios dirigió a Abrahán: «Vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré» (Gen 12,1). Estas palabras están dirigidas hoy también a ustedes: son las palabras de un Padre que los invita a "salir» para lanzarse hacia un futuro no conocido pero prometedor de seguras realizaciones, a cuyo encuentro Él mismo los acompaña. Los invito a escuchar la voz de Dios que resuena en el corazón de cada uno a través del soplo vital del Espíritu Santo.
Cuando Dios le dice a Abrahán «Vete», ¿qué quería decirle? Ciertamente no le pedía huir los suyos o del mundo. Su invitación fue una fuerte provocación para que dejase todo y se encaminase hacia una tierra nueva. Dicha tierra, ¿no es acaso para ustedes aquella sociedad más justa y fraterna que desean profundamente y que quieren construir hasta las periferias del mundo?
Sin embargo, hoy, la expresión «Vete» asume un significado diverso: el de la prevaricación, de la injusticia y de la guerra. Muchos jóvenes entre ustedes están sometidos al chantaje de la violencia y se ven obligados a huir de la tierra natal. El grito de ellos sube a Dios, como el de Israel esclavo de la opresión del Faraón (cfr. Es 2, 23).
Deseo también recordarles las palabras que Jesús dijo un día a los discípulos que le preguntaban: «Rabbí […] ¿dónde vives?». Él les respondió: «Venid y lo veréis» (Jn 1,38). También a ustedes Jesús dirige su mirada y los invita a ir hacia Él. ¿Han encontrado esta mirada, queridos jóvenes? ¿Han escuchado esta voz? ¿Han sentido este impulso a ponerse en camino? Estoy seguro que, si bien el ruido y el aturdimiento parecen reinar en el mundo, esta llamada continua a resonar en el corazón da cada uno para abrirlo a la alegría plena. Esto será posible en la medida en que, a través del acompañamiento de guías expertos, sabrán emprender un itinerario de discernimiento para descubrir el proyecto de Dios en la propia vida. Incluso cuando el camino se encuentre marcado por la precariedad y la caída, Dios, que es rico en misericordia, tenderá su mano para levantarlos.
En Cracovia, durante la apertura de la última Jornada Mundial de la Juventud, les pregunté varias veces: «Las cosas, ¿se pueden cambiar?». Y ustedes exclamaron juntos a gran voz «¡sí»». Esa es una respuesta que nace de un corazón joven que no soporta la injusticia y no puede doblegarse a la cultura del descarte, ni ceder ante la globalización de la indiferencia. ¡Escuchen ese grito que viene de lo más íntimo! También cuando adviertan, como el profeta Jeremías, la inexperiencia propia de la joven edad, Dios los estimula a ir donde Él los envía: «No les tengas miedo, que contigo estoy para salvarte» (Jer 1,8).
Un mundo mejor se construye también gracias a ustedes, que siempre desean cambiar y ser generosos. No tengan miedo de escuchar al Espíritu que les sugiere opciones audaces, no pierdan tiempo cuando la conciencia les pida arriesgar para seguir al Maestro. También la Iglesia desea ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe de cada uno; así como también de las dudas y las críticas. Hagan sentir a todos el grito de ustedes, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los pastores. San Benito recomendaba a los abades consultar también a los jóvenes antes de cada decisión importante, porque «muchas veces el Señor revela al más joven lo que es mejor» (Regla de San Benito III, 3).
Así, también a través del camino de este Sínodo, yo y mis hermanos Obispos queremos contribuir cada vez más a vuestro gozo (cfr. 2 Cor 1,24). Los proteja María de Nazaret, una joven como ustedes a quien Dios ha dirigido su mirada amorosa, para que los tome de la mano y los guíe a la alegría de un ¡heme aquí! pleno y generoso (cfr. Lc 1,38).
Con paternal afecto,
FRANCISCO
Vaticano, 13 de enero de 2017