Semana de oración por la unidad de los cristianos

Reconciliación.
El amor de Cristo nos apremia
(cf. 2 Co 5, 14-20)
En el hemisferio norte la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos se celebra tradicionalmente del 18 al 25 de enero. 
Temas de reflexión de este año:
 El texto 2 Co 5,14-20 da forma a las reflexiones de los ocho días, que desarrollan algunas de las enseñanzas teológicas de los diferentes versículos, como sigue:
Día 1: Uno murió por todos
Día 2: Ya no vivan más para sí mismos
Día 3: A nadie valoramos con criterios humanos
Día 4: Lo viejo ha pasado
Día 5: Una nueva realidad está presente
Día 6: Dios nos ha reconciliado con él
Día 7: El ministerio de la reconciliación
Día 8: Reconciliados con Dios

El mundo necesita embajadores de reconciliación que rompan barreras, construyan puentes, hagan la paz, abran puertas a nuevas formas de vida en el nombre de aquel que nos reconcilió con Dios, Jesucristo. Su Espíritu Santo nos conduce por el camino de la reconciliación en su nombre.



Atmosfera silenciosa

Cardenal Sarah: «Nada en la liturgia debe romper la atmósfera silenciosa, es su ambiente natural».
«La primera lengua de Dios es el silencio». Comentando esta bella intuición de San Juan de la Cruz, Thomas Keating, en su obra Invitation to love, escribe: «El resto es una pobre traducción. Para entender esta lengua debemos aprender a estar en silencio y a descansar en Dios».
“Ha llegado el tiempo de recuperar el verdadero orden de las prioridades. Ha llegado el tiempo de poner a Dios nuevamente en el centro de nuestras preocupaciones, en el centro de nuestra acción y de nuestra vida, el único lugar que Él debe ocupar. De este modo, nuestro recorrido cristiano gravitará alrededor de esta Roca, se estructurará a la luz de la fe y se nutrirá en la oración. Es un momento de encuentro silencioso e íntimo en el que el hombre está cara a cara con Dios para adorarle y expresarle su amor filial.
“Ninguna dictadura puede nada contra el hombre silencioso. A un hombre no se le puede robar su silencio”.
 “Pienso en mi predecesor en la cátedra de Conakry, en Guinea, monseñor Raymond-Marie Tchidimbo. Estuvo encarcelado nueve años, perseguido por la dictadura marxista. Tenía prohibido ver y hablar con nadie. El silencio impuesto por sus verdugos se convirtió en el lugar de su encuentro con Dios.Misteriosamente, su calabozo se convirtió en un verdadero «noviciado» y ese tugurio cutre y sórdido le permitió comprender un poco el gran silencio del Cielo”.




La no violencia: un estilo de politica para la paz.

En esta ocasión deseo reflexionar sobre la no violencia como un estilo de política para la paz, y pido a Dios que se conformen a la no violencia nuestros sentimientos y valores personales más profundos. Que la caridad y la no violencia guíen el modo de tratarnos en las relaciones interpersonales, sociales e internacionales. Cuando las víctimas de la violencia vencen la tentación de la venganza, se convierten en los protagonistas más creíbles en los procesos no violentos de construcción de la paz. Que la no violencia se trasforme, desde el nivel local y cotidiano hasta el orden mundial, en el estilo característico de nuestras decisiones, de nuestras relaciones, de nuestras acciones y de la política en todas sus formas.
Ser hoy verdaderos discípulos de Jesús significa también aceptar su propuesta de la no violencia. Esta —como ha afirmado mi predecesor Benedicto XVI— «es realista, porque tiene en cuenta que en el mundo hay demasiada violencia, demasiada injusticia y, por tanto, sólo se puede superar esta situación contraponiendo un plus de amor, un plus de bondad. Este “plus” viene de Dios».

PAPA FRANCISCO,  1 enero 2017, mensaje para la 50 Jornada Mundial de la PAZ



Ven Espíritu de esperanza

«Ven Espíritu Santo, Espíritu de esperanza.
Cuando me parezca que todo está perdido.
Ven, Espíritu de esperanza.
Cuando crea que todos son egoístas e interesados.
Ven, Espíritu de esperanza.
Cuando sienta que no vale la pena empezar algo nuevo.
Ven, Espíritu de esperanza.
Cuando piense que ya no podré cambiar.
Ven, Espíritu de esperanza.
Cuando crea que ya nada bello se puede esperar de la vida.
Ven, Espíritu de esperanza.
Cuando me parezca que la civilización del amor no es más que una utopía.
Ven, Espíritu de esperanza.
Cuando sienta que yo ya no puedo hacer nada por la paz y la justicia.
Ven, Espíritu de esperanza.
Cuando me canse de luchar.
Ven Espíritu de esperanza.»
Amén»




Feliz Navidad

«La Navidad suele ser una fiesta ruidosa: 
nos vendría bien un poco de silencio, para oír la voz del Amor.»
Navidad eres tú, cuando decides
nacer de nuevo cada día y dejar entrar a Dios en tu alma. 
El pino de Navidad eres tú, cuando resistes
 vigoroso a los vientos y dificultades de la vida. 
Los adornos de Navidad eres tú, cuando tus virtudes
 son colores que adornan tu vida. 
La campana de Navidad eres tú, cuando llamas,
 congregas y buscas unir. 
Eres también luz de Navidad, cuando iluminas
 con tu vida el camino de los demás con la bondad,
la paciencia, alegría y la generosidad. 
Los ángeles de Navidad eres tú, cuando cantas al mundo
 un mensaje de paz, de justicia y de amor. 
La estrella de Navidad eres tú, cuando conduces
 a alguien al encuentro con el Señor. 
Eres también los reyes Magos,
 cuando das lo mejor que tienes sin importar a quien. 
La música de Navidad eres tú cuando conquistas
 la armonía dentro de ti. 
El regalo de Navidad eres tú, cuando eres de verdad
 amigo y hermano de todo ser humano. 
La tarjeta de Navidad eres tú, cuando la bondad
 está escrita en tus manos. 
La felicitación de Navidad eres tú, cuando perdonas
 y restableces la paz, aun cuando sufras. 
La cena de Navidad eres tú, cuando sacias de pan
 y de esperanza al pobre que está a tu lado.
Tú eres, sí, la noche de Navidad, cuando humilde y consciente,
recibes en el silencio de la noche al Salvador del mundo
 sin ruidos ni grandes celebraciones; 
tú eres sonrisa de confianza y de ternura, 
en la paz interior de una Navidad perenne
 que establece el Reino dentro de ti.
Una muy Feliz Navidad para todos los que se parecen a la Navidad.

Papa Francisco.