VIGILIA PENTECOSTÉS



MAYO, EL MES DE LA VIRGEN
Mayo siempre ha sido un mes especial para mí desde mi infancia. Como todos
los niños de la época lo asociaba a María y a mi madre, hecha a imagen y
semejanza de la Virgen: amorosa, abnegada, trabajadora y luchadora. Para mí
era un verdadero ejemplo y pasados los años, ya muchos, sigue siéndolo.
Recuerdo con un “punto” de nostalgia como todos los días en el colegio nos
llevaban al salón de actos para rezar a la Virgen. Rezar y también cantar:
“Venid y vamos todos con flores a porfía, con flores a María que madre nuestra
es”. Siempre lo llevaré en el corazón, como a ese profesor que con tonos
desafinada cantaba con devoción a la Virgen.
Han pasado muchos años y cada mes de mayo siento una alegría y al mismo
tiempo un pequeño nudo en la garganta al recordar esos momentos. La Virgen
debe ser el ejemplo, el espejo en que mirarnos para llegar a Jesús.
En el mes de la Virgen, un apasionado recuerdo y felicitación a todas las
madres.
Antonio Vaquerizo

AVE MARÍA
EN PASCUA MARIA MADRE DE MISERICORDIA
Si Cristo no hubiera resucitado vana sería nuestra fe. Ese admirable portento lo cambia todo.
La resurrección de Cristo es el acontecimiento que marca toda la historia de la Humanidad. Se
entienda o no, se crea o no, El Padre glorifica al Hijo por medio del Espíritu Santo y hace
nuevas todas las cosas reconciliándolas por la Sangre de la Cruz.
Ahora están las Puertas del Paraíso abiertas. Ahora la Trinidad, a través de las Manos de
Nuestra Señora concede todas las gracias necesarias para la salvación de los que acojan a
Jesucristo en Su iglesia. Ahora la fe, la esperanza y la caridad llegan a la plenitud de
significado. Ahora el hermano que nos cruzamos en el camino debe sentir en cada uno de
nosotros que Cristo ha resucitado también para él. Debemos de salir de nuestros sepulcros y
presentarnos ante María para que nos haga instrumentos nuevos de la Misericordia de Dios. El
discípulo amado miró el sepulcro, pero no entró, y la perplejidad aún dominaba su alma. Tras
Pedro, entró y creyó. No nos quedemos en el umbral de nuestras tumbas, entremos en
presencia del resucitado y Cambiará nuestra vida de seguidores de Cristo, ahora creeremos de
verdad. Y seamos fieles no para nosotros, si no para el bien de nuestros hermanos de la Santa
Iglesia y de las benditas almas del Purgatorio. María será nuestra más dulce maestra. 50 días
de Pascua nos deben enseñar y marcar para el resto de nuestra vida. Aprovechemos esta
Pascua, no la dejemos pasar. Feliz Pascua.
Manuel García

LA RESURRECIÓN DE JESÚS, LA ESPERANZA DEL SER HUMANO
Los cristianos estamos en tiempos de Cuaresma y esperamos con júbilo y alegría la llegada de
la Semana Santa. Para los que no se sienten cristianos solo son unas vacaciones más en el
calendario, pero para nosotros es un tiempo de esperanza. El Papá Francisco en su mensaje de
cuaresma comenta que “estamos con déficit de esperanza”, y sin esperanza es complicado
llegar a Dios.
Hay un dicho popular que dice “la esperanza es lo último que se pierde” y nosotros no
debemos perderla ya que nos une más a Jesús, desde ella, caminamos al encuentro del Señor.
Siempre es tiempo de hablar con Dios, pero en este tiempo tenemos que buscar un hueco para
rezar con mayor ahínco y fuerza. En una sociedad que va con varias “marchas de más”
necesitamos detenernos y buscar el sosiego para con calma hacer un autoanálisis de nuestra
vida y comportamientos ante los demás y con nosotros mismos. Tenemos que contemplar
nuestra existencia en toda su dimensión para poder actuar correctamente.
Que no se nos olvide, Jesús murió y resucitó por nosotros con la esperanza de tener un mundo
más justo basado en al amor al prójimo.
¡Jesús, es la esperanza del ser humano!
Antonio Vaquerizo.

AVE MARÍA
EN CUARESMA RECONOCE EL AMOR
El descubrimiento mas grande que podemos hacer en Cuaresma es darnos cuenta cuán
grande es el Amor de Dios por los hombres. La Cuaresma no está para darnos golpes de
pecho y flagelarnos por nuestras debilidades y pecados, está para vivir y corresponder a un
Amor tan infinito que se abajó de toda Su Gloria para enseñándonos a sufrir mostrar el camino
perfecto que une a los hombres a Dios y a los hombres entre sí. Nuestro dolor por los pecados
que hemos cometido debe ser el que nos lleve a tal grado de arrepentimiento que derramemos
lágrimas en honor de Aquél a Quién hemos dejado a un lado tantas veces por cosas que en el
fondo son irrelevantes o malas para las personas. Nunca nos acusará Dios de no ir a misa por
cuidar a un necesitado o un enfermo, pero siempre estaremos en deuda con un Amor como el
de Cristo si en misa dejamos de pedir por los enfermos y necesitados, amigos o no. La
Cuaresma es el gran tiempo para meditar ante el espejo del Amor y la Palabra de Dios si esas
son nuestras acciones, pensamientos y palabras en la vida. Nuestra Señora es el mejor
ejemplo de ello. En su escondida vida de familia nunca dejó de ofrecerse como oblación por
toda la Humanidad. Así se unía de forma perfecta a la perfecta oblación que realizó Su Hijo. Y
así nos lo recomienda a todos nosotros, “Haced lo que Él os diga”. Y nos no dice de forma
especial en Cuaresma. No dejes pasar esta Cuaresma sin que María te lleve ante el espejo de
Su Hijo y allí te dispongas a parecerte a Él. En Cuaresma se llora de dolor para desde ese
dolor llorar de amor al reconocer el que Dios nos tiene. El Amor supera al Temor. Feliz y santa
Cuaresma.

AVE MARÍA
MARIA MADRE EN CUARESMA
La Madre Iglesia nos transmite en fe y en verdad, que Nuestra Señora es Madre de Dios y por lo tanto Madre de la Iglesia y Madre Nuestra. Por esa dignidad proveniente de los méritos de Su Hijo, podemos decir sin miedo a equivocarnos que María es Madre de la Cuaresma, por la Cuaresma, desde la Cuaresma, etc… Por ello, es Madre EN la Cuaresma.
El tiempo de Cuaresma sin duda es uno de los llamados “fuertes” del año. Un gran tiempo de Gracia que nos regala la Iglesia. Prepara la Semana Santa de los creyentes. Cada Cuaresma debemos vivirla con mayor intensidad. No se puede dejar pasar el tiempo como esperando a Semana Santa y allí ya iré a los oficios o a la Iglesia. Es necesario preparar de la mejor manera nuestra vida para ponernos a la escucha de Dios en nuestra vida y enderezar los que tengamos torcido. Y para eso no solo podemos esperar a Semana Santa. Necesitamos tiempo para descubrir nuestras debilidades y pecados y corregirlos. La Cuaresma.
Y para ello la mejor manera es ponernos EN las Manos de Nuestra Señora. Al meditar nuestras faltas, recemos con ellas el Rosario todos los días, desde el Miércoles de Ceniza y en cada Avemaria contemplemos uno de los Mandamientos de la Ley de Dios y el Señor, por medios de Nuestra Señora nos irá descubriendo nuestras faltas “ocultas” y Nos dará la fuerza para que vayamos corrigiéndolas y lleguemos a Semana Santa con el espíritu arrepentido y bien dispuesto a recibir la Gracia de Nuestro Señor en la Vigilia Pascual. Feliz y santa Cuaresma.