Jesús recupera y lleva a plenitud del proyecto divino.

Frente a quienes prohibían el matrimonio, el Nuevo Testamento enseña que «todo lo que Dios ha creado es bueno; no hay que desechar nada» (1 Tt 4,4). El matrimonio es un «don» del Señor (cf. 1 Co 7,7). Al mismo tiempo, por esa valoración positiva, se pone un fuerte énfasis en cuidar este don divino: «Respeten el matrimonio, el lecho nupcial» (Hb 13,4). Ese regalo de Dios incluye la sexualidad: «No os privéis uno del otro» (1 Co 7,5). Los Padres sinodales recordaron que Jesús «refiriéndose al designio primigenio sobre el hombre y la mujer, reafirma la unión indisoluble entre ellos, si bien diciendo que “por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres; pero, al principio, no era así” (Mt 19,8). La indisolubilidad del matrimonio —“lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre” (Mt 19,6)— no hay que entenderla ante todo como un “yugo” impuesto a los hombres sino como un “don” hecho a las personas unidas en matrimonio […] La condescendencia divina acompaña siempre el camino humano, sana y transforma el corazón endurecido con su gracia, orientándolo hacia su principio, a través del camino de la cruz. 

Papa Francisco, Amoris Laetitia, nº 61,62




Actividades 2016-2017

EXPOSICIÓN DE PINTURA
Exponen miembros de taller de pintura.
Parroquia Sta. Beatriz.
Profesora guía: Sonia Sebastian.
Juntamente con: Emilio Ortega, Emilio Paul, José Sánchez, Inma López, Irene Verdú.
Fecha: 1 al 9 octubre 2016
Hora: 18  a  21 h.
Lugar: Salones de la Parroquia Sta. Beatriz
Actividades sociales  y formativas.
Servicio cáritas.
Atención público
Martes de 10 a 13h
  Talleres de informática:
Juan Carlos 652 657 357 (Tardes)
informaticasantab@
Taller de pintura :
Sonia:   915 263 714;  665 851 988


Baile de salón y de sevillanas:
Mª Belén:   616 012 363
Taichi:
José:   652 970 849
Yoga:
Rufi: 644 315 149;  654 580 172
Coro y coral “Voces doradas”:

Carmen: 606 043 832.



El pensil de María

Nuestra Señora al fundador de las Siervas de María le dijo que durante un tiempo los demonios estarían sueltos pero que Ella, por la Gracia de su Santísimo Hijo ya los había vencido, pero que a pesar de ello era necesario pedir Su Intercesión para que los demonios no causen tantos estragos y le dio a conocer la siguiente oración:
« ¡Augusta Reina de los Cielos y Ama Soberana de los Ángeles! Vos que habéis recibido de Dios el poder de aplastar la cabeza del dragón infernal, os pedimos humildemente que enviéis las legiones celestiales para que bajo vuestras órdenes, persigan a los espíritus malignos, los combatan por todas partes, repriman su audacia y los precipiten al abismo. 

¿Quién como Dios? – ¡Nadie como Dios! ¡Oh Buena y tierna Madre! Vos seréis siempre nuestro amor y nuestra esperanza. ¡Oh divina Madre!, enviad los Santos Ángeles para defendernos y rechazar muy lejos de nosotros el enemigo cruel. ¡Santos Ángeles y Arcángeles, defendednos, protegednos!»

El Papa S. Pio X concedió 300 días de Indulgencia cada vez que se rezase.

Buen plan para empezar el curso.



Servicio de Caritas Enero-septiembre 2016

Meses  enero a septiembre     2016.
Intervenciones:                            1210
Horas servicio voluntarios           1450
Ayuda efectivo:                    €
Ayuda especies:               kg
COLABORACION
Bankia:
ES56 2038 1195 0160 0006 3981
———
GRACIAS  A  QUIENES  HACEN  POSIBLE  NUESTRA  AYUDA.
Las donaciones realizadas a Cáritas desgravan en el IRPF/Impuesto de Sociedades. Para ello es imprescindible que nos hagas llegar el NIF/CIF.
Me aparto de la gente que considera a la insolencia valor,
 y cobardía a la ternura. 
Y también  me aparto de aquellos que 
consideran charlatanería a la sabiduría e ignorancia al silencio.
Khalil Gibran
Protegedme de la sabiduría que no llora, 
de la filosofía que no ríe
 y de la grandeza que no se inclina ante los niños.

Khalil Gibran



Burundi, el perdón que detiene el odio

Una joven burundesa, en el contexto de la Semana Mundo Unido 2016, cuenta como encontró en el Evangelio la fuerza para perdonar a los asesinos de su padre, deteniendo así una cadena de venganzas.
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Todos somos pobres


Tendríamos que, con crisis o sin ella, aprender a mirarnos pobres. Porque todos somos pobres. Somos pobres porque somos limitados. Somos pobres porque somos pecadores. Somos pobres porque sufrimos. Somos pobres porque somos mortales.

Esta es la mirada humana, profunda, limpia, verdadera, que recupera la riqueza esencial del marginado y excluido, la de su infinita dignidad como hijo de Dios, y la farsante e injusta desproporción de esta riqueza con sus carencias. Es la única mirada radical que iguala al que tiene con el que no tiene, y que hace irresistible la reacción, de puro dolor, que a la vez extirpa del pobre su miseria y del rico su arrogancia, porque con la primera el rico oscurece la dignidad del pobre, a la vez que desfigura su propio rostro, enmascarado. Esta mirada cambia, convierte, libera y salva.

Es la mirada que implora el pobre. A veces es lo único que coincide entre lo que pide y lo que realmente necesita. Hay especialistas en el trabajo social que creen que la promoción sustituye la caridad, cuando la verdadera caridad es la única capaz de promocionar, pues es la única manera de mirar así, y de despertar así la dignidad, y con ella la responsabilidad, el sentido y las ganas de vivir. Quien ama es quien se hace uno con la persona que ama, quien vive el otro, quien se despoja de si mismo en la acogida al otro. Saber amar es saber mirar, y saber mirar es saber amar.

Es la mirada la que desvela la superficialidad, falacia, inconsistencia y frugalidad de lo que normalmente llamamos no se si riqueza, pero si seguridad, calidad de vida, o bienestar. Cuando ninguna de estas legítimas aspiraciones es capaz de llenar el verdadero anhelo de felicidad humana. Nos bastaría esta mirada para acariciar el tesoro que siempre es la riqueza del otro, para adquirir el atractivo de la solidaridad, que es el de bajar a la mina de esas pepitas de oro puro, limpias del barro de las riquezas, pero escondidas y enterradas en los suelos de la marginación y la miseria.

La beata Madre Teresa de Calcuta (en pocos días Santa Teresa de Calcuta) lo explicó mucho mejor: «A los ricos les falta de todo, porque siempre están insatisfechos y tratan de poseer cada vez más. Los pobres viven con serenidad. Cuando los ricos empiecen a compartir lo que tienen con los pobres, encontrarán la serenidad que andan buscando como locos, y que su dinero no les puede dar».

Tomado de: