LA HISTORIA DE JOSÉ IV

OS ESPERAMOS
19,30 H.

OS ESPERAMOS
19,30 H.

HORARIOS:
Día 22
19,30h CORO CANTAMOS
Día 23
19,30h teatro: “Hª de s. José IV”
Día 24
Misa: 19h NAVIDAD
Día 25
Misas: 12h, 13h y 19h
Día 31
Día de la familia
Misas: 12h, 13h y 19h
Día 1
Misas: 12h, 13h y 19h
Día 6
Misas: 10h, 12h, 13h y 19h

DIBUJO REALIZADO POR LOS NIÑOS DE COMUNIÓN
Dios me ama tanto que se hizo como yo. Haber descubierto esto, cambió mi vida. Desde entonces el amor tiene un nombre: JESÚS. Y mi misión es que otros lo descubran. Cada vez que una persona lo descubre… ES NAVIDAD. Si lo has descubierto…
¡¡¡ FELIZ NAVIDAD
Y BUEN COMIENZO DE AÑO!!!

Santa Gemma Galgani
(1878/03/12 – 1903/04/11) Nació el 12 de marzo 1878, en Camigliano, Italia. Hija de Enrique Galgani, [farmacéutico] y Aurelia Landi, tuvieron ocho hijos, de ellos, Gemma fue la cuarta en nacer y la primera niña de la familia. El 13 de marzo es bautizada con los nombres de Gemma Hipólita Pía.
Con sólo un mes se traslada a Lucca, junto a su familia donde vivió el resto de su vida.
A los cuatro años de edad, cuando se encontraba de visita en casa de su abuela, se la encontró de rodillas frente a una imagen de la Virgen. A raíz de la primera comunión se afianza la vocación «sentía desarrollarse en mí un ardiente anhelo de padecer y de ayudar a Jesús a sobrellevar la Cruz». En 1894 muere su hermano Gino, tenía dieciocho años y se preparaba para ser sacerdote. El 11 de noviembre de 1897, muere su padre de cáncer en la garganta. Ello supuso la quiebra económica de la familia. Los acreedores se precipitaron sobre la casa Galgani, «llegaron hasta meterme las manos en los bolsillos llevándose las cinco o seis monedas, apenas unos centavos, que yo guardaba conmigo». Padece de osteítis en las vértebras lumbares con sucesivo absceso frío en los inguinales. Se quedó paralítica de ambas piernas. El 28 de enero de 1899 le sobreviene un dolor insoportable en la cabeza, fruto de una otitis media purulenta aguda con participación del mastoideo. Los médicos, viendo que los remedios no producían mejoría y que la enfermedad avanzaba, la desahuciaron.
El 8 de diciembre, Fiesta de la Inmaculada, Santa Gemma, reacciona con disgusto… «le dije a Jesús que no rezaría más si no me curaba. Y le pregunté qué pretendía teniéndome así. El ángel de la guarda me respondió: -Si Jesús te aflige en el cuerpo es para purificarte cada vez más en el espíritu» «se me apareció (Gabriel) vestido de blanco. No lo reconocí….se quitó la túnica blanca y se apareció vestido de pasionista. Me dijo: «Ya ves qué agradable ha sido tu sacrificio. He venido yo mismo a verte. Procura ser buena y volveré.»
Al amanecer del 2 de marzo se levantó con sus propios pies y toda la familia al verla lloraba de alegría ante aquel milagro de Dios. » de pronto sentí un profundísimo arrepentimiento de todos mis pecados y se me apareció Jesucristo con sus cinco heridas y de cada una de ellas salían como llamas de fuego que vinieron a tocar mis manos y mis pies y mi pecho, y aparecieron en mi cuerpo las cinco heridas de Jesús».
Desde 1899 tuvo permanentemente las cinco heridas de Jesús Crucificado que ella ocultaba cuidadosamente. Sus manos las cubría con unos sencillos guantes. Desde entonces, cada semana, desde el jueves a las ocho de la noche hasta el viernes a las tres de la tarde, aparecían por toda su piel las heridas de los latigazos y en la cabeza las heridas de la corona de espinas y sentía en el hombro el peso de una gran cruz que le producía dolor y heridas y la hacía encorvarse dolorosamente. La salud de Gemma en sus últimos años fue desastrosa. Un tumor canceroso en la columna vertebral era para ella un tormento de día y de noche. Vomitaba sangre y le llegaban terroríficas tentaciones de blasfemia. Fue perdiendo la vista hasta quedar ciega. Pero cuando cesaban los ataques del infierno, ella gozaba de una paz interior y sentía que Cristo y la Virgen María venían a hablarle y a consolarla. El Señor cumplía con Gemma lo que prometió en la S. Biblia: «Dios, a los hijos que más ama, los hace sufrir más, para que ganen mayor premio para la eternidad».
Gemma es patrona de los que sufren graves enfermedades y tentaciones, pero que quieren ofrecer todo por Dios y por la salvación de las almas. Fueron numerosas las personas que llegaron donde ella movidas únicamente por la curiosidad y volvieron a sus casas transformadas y convertidas.
Gemma Galgani falleció el 11 de abril de 1903 en Lucca, ciudad donde vivió casi toda su vida. Fue beatificada en el año 1933 y canonizada en 1940 como santa pasionista.
Oración compuesta por Santa Gemma
Aquí me tenéis postrada a vuestros Pies Santísimos,
mi querido Jesús, para manifestaros en cada instante
mi reconocimiento y gratitud por tantos y tan contínuos favores
como me habéis otorgado y que todavía queréis concederme.
Cuántas veces os he invocado, ¡oh Jesús!,
me habéis dejado siempre satisfecha;
he recurrido a menudo a vos,
y siempre me habéis consolado.
¿Cómo podré expresaros mis sentimientos amado Jesús?
Os doy gracias … pero otra gracia quiero de Vos.
¡Oh, Dios mío! , si es de vuestro agrado …
(Aquí se manifiesta la gracia que se desea conseguir).
Si no fuérais Todopoderoso no os haría esta súplica .
¡Oh Jesús!, tened piedad de mí.
Hagase en todo vuestra santísima Voluntad.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
(Con licencia eclesiástica)

Según una creencia muy extendida entre santos de todos lo tiempos a quién primero se apareció Jesús tras Su Resurrección fue a Su Madre, Nuestra Señora. No es un dogma de fe ni nada necesario para nuestra fe en Cristo, pero siempre se ha pensado que Aquel que en Su Vida “lo hizo todo bien”, no fuera a ver a Su Madre primero antes de manifestarse a sus discípulos. Jesús, que cuidaba hasta el extremo los detalles, mandado a los que limpiaba de lepra a presentarse al Sumo Sacerdote, no iba Él a presentarse ante quien había designado como Reina de Sus apóstoles. Se unía la delicadeza de Hijo y el reconocimiento de Madre del Cabeza del Cuerpo Místico.
Nuestra Señora, tras ser vapuleada como nadie (salvo Cristo), en la Pasión de Su Hijo, exultaría como ningún mortal con Su Divina Resurrección.
Ella no tuvo duda de la Resurrección porque encarnó La Pasión con la espada traspasando Su Bendita Alma.
Su alegría fue “infinita”. Hasta el infinito se queda corto para describir Su alegría. Alegría que perdura para toda la Eternidad. Alegría que ni la espada, ni el hambre, ni la aflicción, ni la desnudez… le quitarán jamás.
Cristo nos regala Su Resurrección y a los ocho días Su Divina Misericordia. María es madre de Misericordia, es Madre de la Pascua, es Madre de La Santa Iglesia.
Pidamos a Nuestra Señora que comparta en nosotros sus más profundos tesoros de Pascua porque en ellos encontraremos la mas preciosa perla o el campo con el tesoro más increíble que podamos imaginar.
¡¡¡Feliz Pascua de Resurrección!!!. ¡¡¡¡¡En Verdad Cristo ha resucitado y se ha aparecido a Pedro!!!!!
Manuel Garcia

El primer presidente católico de los Estados Unidos John F. Kennedy pronunció una frase el día que juraba su cargo: «No preguntes que puede hacer tu país por ti, sino que puedes hacer tú por tú país». Una frase genial y de una profundidad extraordinaria que siempre ha revoloteado mí alrededor.
Una frase que podemos extrapolar a nuestra vida como cristianos, «que podemos hacer nosotros por los demás, sin preguntar qué pueden hacer los demás por mí».
Estamos en tiempo de Semana Santa y Jesús murió y se entrego por nosotros sin preguntarse ¿Qué harán los demás por mí? Jesús sembró sin saber si el terreno era «fértil», si la semilla plantada daría frutos.
Es el momento de que los que nos llamamos cristianos hagamos las cosas sin esperar nada a cambio, solo porque está bien. Porque ayudar a los demás es algo que debe ser consustancial al buen cristiano.
En estas fechas tan importante para nosotros, busquemos unos momentos de reflexión y de poner ante Jesús nuestra vida. Una vida que ayude a los demás con el ejemplo y las enseñanzas que nos dejó el hijo de Dios. Jesucristo nos enseñó el camino.
Antonio Vaquerizo