
AVE MARÍA
HACEROS SANTOS EN LO ORDINARIO
Acabamos de empezar el Tiempo Ordinario en la Iglesia. Y nada más empezar, la Iglesia nos presenta un domingo especial. Se une “El resto de Israel” que queda fiel al Señor, con el mensaje que nos da Jesús en las Bienaventuranzas y la carta de Pablo.
Todo un completo resumen de toda la Escritura y de la vocación de todo creyente. Es un itinerario de santidad diario de cada uno en cada momento de la vida.
La primera lectura (Sof 2,3; 3, 12-13), nos adelanta quién y cómo debía ser la moral del resto que quiera ser fiel a Dios. El Evangelio (Mt 5, 1-12), el Sermón de la Montaña, pone en su verdadera y total descripción cada una de las cosas que un cristiano debe tener presente para que el infinito Amor de Dios se haga realidad en cada corazón y podamos llevarlo a los demás. Son “las preguntas” que se nos harán cuando nos presentemos ante el Padre. Y nos las está preguntando cada día ahora. No son “unos deberes escolares para mañana”. Y Pablo (1Cor 1, 26-31), nos pone de manifiesto que todo lo anterior no es para personas ilustres y sabios de la ley, teólogos, dirigentes, etc… Es para todos y cada uno de nosotros allá donde estemos. Daremos gracias a Dios por los sabios y los sacerdotes y pastores que nos acompañan en el peregrinar de esta vida, pero la asamblea de creyentes, El Pueblo de Dios, somos todos y todos estamos llamados en el Sermón de la Montaña. Nuestra Señora lo vivió desde el comienzo de su vida y lo selló con el Si en la Anunciación. Pidámosle a Ella que nos enseñe en lo ordinario de cada día a vivir y hacer vivir las bienaventuranzas cada día y así seremos lo que Dios imaginó para cada uno, ser santos cada día. Un fraternal abrazo de paz y bien.
Manuel García