
AVE MARÍA
MES DE MARIA MES DE LA ALEGRÍA
Si algo tiene la fuerza de la primavera es el rebrotar de la naturaleza que parecía dormida en
invierno. Hasta las alergias despiertan con alegría, valga el juego de letras. Pero es cierto que
todo parece renacer de nuevo, con una fuerza que el ser humano solo puede contemplar
admirado de su vigor. Cada noche los árboles reverdecen se llenan de colores, la hierba
callada y humilde crece sin pausa y los animales crían a sus vástagos y adornan el paisaje,
Esa fuerza que tiene intrínseca la Madre Naturaleza, también y de forma especial y eximia la
tiene Nuestra Señora y en mayo la celebramos con especial mimo admirando esa fuerza
inusitada que es capaz de devolver la alegría a cualquier alma que acabara de estar pasando
por la hibernación estacional. Empieza el mes con la festividad de su santo esposo José en su
calidad de obrero y sostén de la familia en silencio y contemplación y termina con la Visitación
de Nuestra Señora donde pone de relieve que todo lo acontecido en su persona es para
ponerlo al servicio de sus familiares, la Iglesia. Ejemplo de alegría, abnegación, disponibilidad y
entrega.
Reconozcamos este mes como Nuestra Señora llega hasta cada uno de nosotros en una
Visitación personal y dispongamos la casa de nuestro corazón para recibirla con algo mejor que
un pesebre donde Ella pueda hacer crecer con la fuerza del riego de la Eucaristía nuestras
mejores flores para adornar las vidas de nuestros hermanos y de toda la Iglesia. seamos
primavera para todos los que encontremos este mes en todos nuestros ambientes, La
primavera del corazón no se queda solo en una casa o un barrio, es para todos. Repartámosla
y sepamos disfrutarla. Avemaria.
Manuel García